La relación de la Argentina con el Fondo dista mucho de ir camino a una normalización. Por más que arribe a Buenos Aires una misión para cumplir con una formalidad: evaluar la economía de todos sus países miembros. Hasta Estados Unidos la tiene. Sólo por una cuestión protocolar se entrevistará con la ministra Miceli este jueves. Luego lo hará con distintos sectores. Desde el gobierno están preparados, así lo confesaban funcionarios, para responder cualquier tipo de objeciones que plantee el organismo en su informe. No hace falta conocer demasiado para anticipar el eje de las críticas del FMI: el fuerte aumento del gasto público en este año.
Desde hoy, una misión del FMI auditará el estado de las cuentas públicas de la Argentina y pondrá especial énfasis en el aumento del gasto público en el país y la reducción del superávit en las provincias.
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Está previsto que los técnicos del organismo permanezcan dos semanas, durante las cuales habrá varios encuentros con funcionarios del Ministerio de Economía y el Banco Central, pero también están armando entrevistas con empresarios y sindicalistas.
Antes de la partida del staff, funcionarios del FMI confirmaron desde Washington que la intención es que «la revisión pasará por el directorio del organismo a principios de agosto a más tardar, antes de que comiencen las vacaciones de verano». Las conclusiones del trabajo no tendrán especial relevancia para el gobierno porque a principios de año se canceló totalmente la deuda y no hay un programa en marcha.
Tras la evaluación, el staff del Fondo elaborará un informe que durante tres semanas circulará entre los distintos directores del organismo (son 24 en total) para su evaluación. También será enviado a las autoridades argentinas. El último paso será la aprobación del directorio del organismo. Todo esto sucede en el marco del Artículo IV de la Carta Orgánica del FMI, que establece revisiones anuales a cada país miembro, independientemente de la existencia o no de un programa en marcha.
Medidas pendientes
Pero si bien no hay que cumplir con metas fiscales ni monetarias o avanzar con determinadas reformas estructurales, los técnicos del FMI realizarán un informe detallado respecto del estado en el que se encuentra la economía argentina. «Se hará hincapié en las medidas pendientes para que el crecimiento de los últimos años sea sostenible y evitar nuevas crisis», aseguran desde Washington. Esta misión estará encabezada por Rajid Teja, un funcionario hindú a cargo del «caso argentino» en el FMI desde el año pasado, cuando todavía se esperaba el avance hacia un nuevo acuerdo. Reporta directamente al director del departamento occidental del organismo, Anoop Singh. Además, estará en las reuniones el responsable de la oficina-local, Ernesto Ramírez. También está en Buenos Aires el representante argentino en el Fondo, Héctor Torres. Es probable que los técnicos repitan al menos parcialmente algunas cuestiones enfatizadas en el informe del año pasado: pedirán un dólar más bajo, suba de la tasa de interés y mayor contención del gasto. También enfatizarán en la necesidad de avanzar con una reforma tributaria, uno de los pedidos clásicos del organismo.
Si bien ya estaban confirmados encuentros con banqueros y con representantes de las principales cámaras empresarias, también se estaba gestionando un encuentro con los líderes de la CGT para tener una visión amplia del momento que está atravesando la Argentina.
Una de las principales preocupaciones que existen sobre la Argentina en los organismos multilaterales pasa por la situación de las provincias. De hecho, resultó una de las cuestiones que más consultaron a funcionarios argentinos los directores del Banco Mundial que en breve deben aprobar un nuevo programa de financiamiento por $ 3.300 millones a favor del país.
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