Daniel Marx: "El ADN del Fondo no cambió, solo se adapta a los tiempos"

Economía

El exfuncionario anticipó que en un programa de facilidades extendidas el organismo puede pedir reformas estructurales. Descartó la firma de una carta de intención antes y dijo que el acuerdo podría sellarse en el primer trimestre de 2022.

El Gobierno aceleró las negociaciones y el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional se transformó en un tema central de la discusión económica, pero también del debate político. ¿Puede Argentina alcanzar un programa que no esté plagado de condicionalidades? Para el exrepresentante financiero especial y jefe negociador de la deuda externa entre 1989 y 1993, Daniel Marx, “el ADN del organismo no cambió, solo se fue adaptando a los tiempos”. En diálogo con Ámbito, el exsecretario de Finanzas y director ejecutivo de Quantum Finanzas dijo que el FMI pedirá reformas estructurales, descartó que haya una carta de intención antes de fin de año y anticipó que el acuerdo formal podría llegar recién durante el primer trimestre de 2022.

Periodista: ¿Está cerca el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional?

Daniel Marx: Es una negociación que va por etapas. Hay que ver con qué velocidad se va avanzando con las etapas. La semana pasada Kristalina Giorgieva dijo que queda trabajo, esa declaración fue en referencia a que esta misión, fue una misión técnica. Después vendrán decisiones de política. Cuando tengan un diagnóstico más afinado para ver cómo hacen para enfrentar la situación, las decisiones políticas van a tener que ser tomadas por las dos partes.

P.: ¿Es posible que se concrete antes de fin de año?

D.M.: Teniendo en cuenta las fechas y los pasos formales, veo difícil que esté antes de fin de año. Lo que sí puede suceder es que haya un preacuerdo que no se publique pero que signifique poner en marcha algunas cuestiones y que después se publique la carta de intención.

P.: ¿Qué puede poner en marcha concretamente?

D.M.: Hay algunas cuestiones que ya están en marcha, incipientes, entre ellas está el anuncio de que el año que viene se van a ajustar las tarifas de servicios públicos en determinados segmentos, hay que definir los detalles. También se está notando que el Banco Central está siendo menos activo en la venta de divisas en el contado con liquidación o el MEP.

P.: ¿Cuándo cree que se puede cerrar el acuerdo? ¿Puede haber mientras tanto alguna expresión del FMI para alinear las expectativas?

D.M.: Yo creo que el acuerdo se puede concretar en el primer trimestre del año próximo. Mientras tanto, el FMI va a ser muy prudente con sus declaraciones en estas semanas. Los funcionarios del FMI creen que ganar tiempo les sirve y les protege sus carreras.

P.: ¿Ve a un Fondo queriendo condicionar a la Argentina?

D.M.: El ADN del Fondo no cambió, solo se va adaptando a los tiempos. El ADN es pasar por una lista de variables que quieren ver cómo funcionan en un programa integral consistente. Eso lo siguen haciendo, es su manera de analizar las cosas. En algunas cuestiones es más flexible que antes, una de ellas es cuánto dinero pone a disposición y la velocidad de mejoras fiscales. Otra cuestión puede ser incorporar la importancia de las repercusiones sociales, ambientales, pero son adaptaciones sobre algo que es su forma de funcionar.

P.:¿Puede pedir reformas estructurales?

D.M: Si, desde ya, sobre todo en un plan de facilidades extendidas. En un programa de este tipo, el diagnóstico es que hay un problema más serio, no circunstancial y que hay que pensar en corregir algo en la estructura.

P.: ¿Cuáles podrían ser las reformas estructurales?

D.M.: Van desde mejorar o reforzar la administración tributaria, hasta la discusión de cómo se flexibiliza el funcionamiento de la economía, pasando por algún esquema de reforzar los entes regulatorios de las actividades económicas y poner herramientas a disposición de mejores prácticas, o lo que ellos consideran mejores prácticas.

P.: ¿Qué va a suceder con los controles cambiarios?

D.M.: El Fondo no va a pasar de un extremo a otro, pero probablemente parte del programa sea una estabilización para valorar el peso y darle más demanda a los pesos de forma natural. Es muy fácil de expresar y muy difícil de implementar. En términos del programa se terminará manifestando en una meta cuantitativa de reservas. El FMI no va a querer que los dólares se vayan. Ahora, también se puede interpretar que la salida de capitales puede ser una cuestión de precios y no de regulaciones.

P.: ¿Qué podría suceder a partir de un acuerdo con el FMI? ¿se puede esperar una especie de veranito financiero?

D.M.: Yo pienso que sí, pero más allá de eso, anunciado el acuerdo quedará más claro cómo va a hacer Argentina para superar algunos de los problemas que ha venido arrastrando y ponerse en un sendero de mayor prosperidad. Argentina tiene una historia de acuerdos fallidos con el Fondo y viceversa. Lo que importa es cómo se hace para estabilizar la economía y darle un sendero de crecimiento sostenible. El Fondo sería instrumental al respecto. En la medida en la que Argentina logré marchar en ese sendero, el Fondo es relativo, es un instrumento dado los vencimientos que hay. Pero no es que teniendo un acuerdo con el Fondo se arreglaron las cosas.

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