El economista Luis Secco consideró necesario que el Fondo Monetario Internacional (FMI) le muestre a los tenedores de bonos de la Argentina cómo piensa “poner el hombro” para resolver el problema de la deuda del país. Para el director de la consultora Perspectivas Económicas, por ahora el organismo sólo está dando señales de que la “colaboración significativa” para resolver la sostenibilidad de la deuda la van a dar los inversores privados pero “no dice nada que va a hacer él”.
El economista de trayectoria en la función pública (fue asesor de la presidencia entre 1999 y 2001 y jefe del Gabinete de Asesores de la Presidencia del Banco Nación hasta marzo de 2017), consideró que “no hay certidumbre sobre cuál va a ser el plan económico”. El que sigue es el diálogo que mantuvo con Ámbito Financiero.
Periodista ¿Qué interpretación se puede hacer de la última declaración del FMI?
Luis Secco: Creo que es importante lo que dice, pero simplemente es poner blanco sobre negro lo que dijo el ministro (Martín) Guzmán en el parlamento respecto de que la Argentina tiene una deuda insostenible y que el sector privado, es decir los acreedores privados van a tener que poner el hombro. Básicamente es esa idea de “colaboración significativa”, que quiere decir una importante quita que habrá que ver luego cómo se estructura, si es valor presente -seguramente-, y cómo se estructura en términos de plazos, cupones y capital.
P.: ¿Eso implica que el costo lo va a pagar solo el mercado?
L.S: Lo más importante del comunicado del Fondo es lo que no dice, y lo que no dice es qué es lo que va a hacer el Fondo. El FMI le pasa la responsabilidad a los privados de juzgar si la deuda argentina es sustentable o no, pero no dice nada cómo piensa cobrarse siendo él el principal acreedor. Entonces, le pide al mercado que haga un juicio de valor sobre si Argentina va a poder pagar o no con los nuevos compromisos que asuma, pero no dice nada qué piensa hacer con los compromisos que tiene la Argentina con él. En definitiva, del punto de vista de la renegociación de la deuda, la posición del Fondo está lejos de reducir la incertidumbre. Dice lo que todo el mundo sabe, pero aparte no dice nada sobre cómo va a poner el hombro él. Se lo pide a los privados pero no dice nada cómo va a hacer él.
P.: Tampoco parece muy claro todavía cómo hará la Argentina…
L.S.: Ese es el tema. No hay certidumbre sobre cuál es el plan económico. La única certidumbre es que el FMI dice que más ajuste es inviable, incluso desde el punto de vista político y económico, no se sabe cómo el organismo piensa cobrar su propia deuda, hay mucha duda sobre cómo piensa encarar Argentina la negociación, porque los plazos son muy estrictos. Lo que pasó con el bono de la provincia de Buenos Aires y con el Bono Dual no son buenos antecedentes, y entonces se mete todo dentro de una coctelera y estamos frente a una negociación que se plantea como muy difícil con un plazo de 15 a 20 días para que se pueda estructurar algo de común acuerdo con el mercado. Lo más probable es que en ese contexto le tiren al mercado una propuesta sobre la mesa y que los tenedores tengan que evaluar si es pagable o no con falta de información.
P.: Miguel Pesce dijo hace unos días que si bien es baja la posibilidad, Argentina puede caer en default...
L.S.: Bueno, pero eso está más o menos instalado. El Gobierno viene diciendo que si lo ponen entre la espada y la pared el único camino que le queda es el default, que no puede hacer más ajuste y pide al mercado que tenga en cuenta la situación.
P.: ¿Puede ser quita o un estiramiento de plazos?
L.S.: Siempre el estiramiento de plazos significa un menor valor presente. Para entender bien la cosa: cuando uno habla de quita, habla a valor presente. La pérdida, en ese sentido, se produce cuando estirás los plazos aunque mantengas el capital o los cupones, o cuando reducís el cupón de intereses manteniendo el capital o cuando se achica el capital. La gente entiende que es quita solo cuando reducís el capital nominal. Cuando el Gobierno dice que el objetivo es conseguir un alivio fiscal importante, eso implica que para los tenedores de los bonos es un “desalivio”, y la forma de medir ese “desalivio” es la combinación de los tres elementos, es decir, plazos, cupones y capital. Para el que compró los bonos siempre va a haber una pérdida a valor presente.
P.: ¿Se sabe de cuánto debería ser la quita como para que el Gobierno consiga el alivio fiscal?
L.S.: Bueno, esa es otra pregunta difícil de responder. Porque aparece otro factor que el Gobierno parece no tener suficientemente ponderado, que es saber qué tan rápido Argentina podría volver al mercado de deuda. Uno puede tratar de evaluar qué tan grande es el esfuerzo que tiene que hacer la Argentina para pagar lo poco que pueda pagar. Y tal vez el esfuerzo resulta siendo gigantesco si no se accede más al mercado, y no querés entrar en default y seguir pagando; los números no te cierran, que es un poco lo que dice el FMI y lo que dice Guzmán.
P.: Hay quienes están comprando bonos argentinos a bajo precio pensando que, de acuerdo a cómo se dé la quita, pueda salir ganando...
L.S.: El que compra a estos precios tiene una chance. De lo contrario sería difícil entender por qué hay gente que está comprando bonos a estas paridades a menos que vea que puede haber valor en la propuesta argentina, ya sea porque después de un tiempo ve que se recupera valor o porque piense ir a litigio y que de ahí se pueda obtener algún valor.
P.: ¿Qué datos habría que tener en cuenta para una oferta del Gobierno?
L.S.: Guzman dijo que vamos a crecer al 2% por año. No dijo nada sobre la inflación, no dijo nada en concreto sobre el superávit fiscal. Entonces, si me agarro de lo poco que sé y trato de deducir cuánto podría pagar la Argentina, lo que tengo es una planilla Excel casi vacía. Es una tasa de crecimiento muy amarreta. El mercado supone que creciendo al 2% con dudas sobre la tasa de inflación lo más probable es que no se note y que no genere capacidad de pago del fisco. Nada es inexorable. Siempre se está a tiempo de arreglar las cosas, de hacer un programa económico, hacer una buena propuesta, tener una actitud más transparente. Pero se han fijado un programa muy estricto para esto.
P.: ¿Es decir que el Gobierno debería dar mayores datos al mercado?
L.S.: Cuando se encara un proceso de negociación de este tipo, a los tenedores de bonos, sobre todos los fondos, hay que darle letra. Hay que ayudarles a elaborar un estado de situación para que defienda la posición que asuma respecto de si entra o no entra al canje. Si no le das ninguna pauta para elaborar ese relato, ¿cómo hace el administrador de un fondo grande, que es el toma la decisión por los demás, para justificar la decisión que tome?
P.: ¿Es como que se los lleva a una posición de “es esto o nada”?
L.S.: Si los llevás contra la pared y le decís tómelo o déjelo, entonces el precio de los bonos sigue bajando y se vuelven atractivos para aquel que ve posibilidad de ganancias en litigar.
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