Comenzó a adquirir forma la negociación entre el gobierno de Néstor Kirchner y el de Evo Morales por la importación de gas. El secretario de Energía, Daniel Cameron; y su segundo, Cristian Folgar, les aclararon a las autoridades energéticas, en La Paz, que la Argentina no está en condiciones de pagar más de u$s 4,5 por el millón de BTU. Por encima de ese precio, el gasoducto que se proyectaba extender desde Bolivia resultaría inviable. Antes de la nacionalización dispuesta por Morales el 1 de mayo, los contratos por el gas boliviano rondaban los u$s 3,7. El problema de la restricción energética que pesa sobre la región comenzó a percibirse más claramente en el empresariado argentino: una encuesta reveló ayer que los hombres de negocios esperan una crisis grave para dentro de dos años.
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