La familia Bemberg sigue desprendiéndose de activos en la Argentina: tras vender su participación en Cervecería Quilmes a la belgabrasileña InBev, y salir de Barugel Azulay, ayer su vehículo para inversiones Bemberg Investments (BISA) anunció la venta de la fabricante de pinturas Colorín, uno de los nombres tradicionales en ese sector.
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La compradora es la española-Materis Paints SL, que en realidad es parte del megagrupo francés Lafarge desde marzo de este año. El comunicado bursátil indica que Materis Paints adquirió «la totalidad de la tenencia accionaria de Bemberg Investments en Colorín, que representa 87,86% del capital social», así como la totalidad de las Obligaciones Negociables emitidas por la fábrica de pinturas en poder de BISA.
Lafarge es un grupo de cemento y cal, con una fuerte rama en materiales de construcción, que facturó 16.000 millones de euros en 2005. Además, emplea a 80.000 personas y tiene presencia en 76 países, entre ellos la Argentina, donde es dueño de la productora de materiales para construcción Klaukol. La venta de Colorín se negociaba desde agosto del año pasado, 2005, cuando Lafarge ofreció cerca de u$s 10 millones.
Lafarge, cabe recordarlo, fue una de las empresas que pelearon duramente para quedarse con Loma Negra cuando Amalia Lacroze de Fortabat decidió vender la empresa fundada por su esposo. En definitiva, la principal cementera del país quedó en manos de la brasileña Camargo Correa.
Por su parte, Colorín facturaunos $ 70 millones anuales, cifra que este año -al calor del boom de la construcción- podría incrementarse hasta 20%. La empresa es proveedora además de varias terminales automotrices.
En el comunicado no se informó el precio pagado por la francesa. De todos modos, y dado que Lafarge ya tiene una empresa de materiales para la construcción en el país, la operación deberá ser aprobada por la Comisión de Defensa de la Competencia. En la actualidad, flota en el mercado bursátilargentino 12,14% de la empresa. Sólo como dato ilustrativo, en su última cotización del papel de Colorín cerró a $ 12; el total de acciones en circulación de la empresa es de 1,5 millón por lo que el valor de mercado de la fábrica de pinturas trepa a unos $ 18 millones. BISA maneja Colorín desde 1996, cuando se la compró a una empresa venezolana. Colorín, que cerró el primer trimestre del año con un patrimonio neto de $ 22,8 millones y una ganancia neta de $ 4,5 millones. Tiene dos plantas industriales: una en el suburbio bonaerense de Carapachay y otra en la ciudad de Villa Mercedes, provincia de San Luis. Allí, hace un semestre, hubo una fuerte conmoción dado que la empresa amenazó con despidos masivos, que finalmente no concretó. Seguramente la entrada de los franceses dará un nuevo impulso a esta centenaria empresa cuya mayor debilidad parece ser no contar con una cadena propia de pinturerías, a diferencia de sus principales competidoras.
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