El fracaso de la política de precios por la carne forzó hoy la renuncia del secretario de Coordinación Económica, Lisandro Salas, quien será reemplazado por Guillermo Moreno, actual secretario de Comunicaciones y cercano al ministro de Planificación Federal, Julio de Vido.
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De esta manera, la cuestión de los precios de la carne le costó la cabeza al funcionario que hace una semana había piloteado el nuevo acuerdo con los ganaderos, que al final entró en una nebulosa y ahora se intenta cambiarlo.
Si bien Moreno es un funcionario cercano a De Vido, Salas también lo era ya que llegó al cargo que ahora debe abandonar luego de desempeñarse como director de Puertos y Vías Navegables dependiente del Ministerio de Planificación.
La información de la renuncia de Salas fue confirmada esta noche a la agencia Noticias Argentinas por importantes voceros del Palacio de Hacienda.
Ante el desgaste que sufrió el secretario de Agricultura, Miguel Campos, por su enfrentamiento con los productores agropecuarios, Salas había sido designado para cerrar un urgente acuerdo con el sector cárnico.
El propio presidente Néstor Kirchner urgió un acuerdo ante la proliferación de protestas en diversos puntos del país que prácticamente lo obligaron a replegarse en la Casa Rosada.
Entonces, Salas piloteó hace una semana las negociaciones que terminaron en un acuerdo y permitieron levantar las protestas programada por los ganaderos.
Pero, con el correr de los días se comprobó que ese entendimiento poco favorecía al aumento de la oferta que debería presionar para una baja de precios ya que alcanzaba a sólo el 15 por ciento de los cortes.
Es más, alcanzó a los cortes que menos prefiere la gente y que los más requeridos hubieran sido inaccesibles para gran parte de la población.
Por este motivo, esta semana se habló de cambiar el acuerdo para incluir mayores cortes, algo que la dirigencia ganadera no estaría dispuesta a conceder sino se rebaja el peso de los vacunos a faenar.
Hoy ese peso está en los 280 kilos y se dejó para mayo la aplicación del límite de 300 kilos que debía comenzar a regir en los últimos días, algo por lo que presionaron los productores.
Esto provocó cierto disgusto en la Casa Rosada porque de esta manera el gobierno hizo concesiones sin que se haya notado una baja de precios en los mostradores.
Esta rebaja se encuentra aún en veremos y es muy difícil que se concrete porque el acuerdo entró en una zona gris y el sector cárnico se encuentra "como turco en la neblina", tal como graficó el presidente de los Carcineros, Alberto Williams.
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