La Autoridad de Servicios Financieros (FSA), el ente regulador bancario en Gran Bretaña, multó hoy a la entidad estadounidense JP Morgan con 33,32 millones de libras esterlinas (48,2 millones de dólares), por no haber protegido el dinero de sus clientes.
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Bajo las normativas del FSA, las empresas financieras deben mantener los fondos de sus clientes separados de los propios, para evitar malograr el dinero en inversiones de riesgo.
La medida fue tomada para proteger el dinero de los clientes en caso que el banco se declare insolvente. Según la FSA, en el caso de JP Morgan, el accionar no fue deliberado y agregó que ningún cliente sufrió la pérdida de bienes. El banco reportó el error una vez descubierto, y colaboró con la FSA durante el transcurso de la investigación. Por tal motivo, recibió un 30% de descuento en la multa total.