El grupo London Supply, que opera los aeropuertos de Ushuaia, Trelew, Punta del Este y El Calafate, invertirá $ 15 millones en la ampliación de la terminal aérea de esta localidad santacruceña. Pero además, en un año comenzará a operar un servicio de globos cautivos en las Cataratas del Iguazú, para competir «desde la ecología» con los cuestionadísimos vuelos de helicóptero que parten desde el lado brasileño del parque nacional. Lo llamativo es que en este caso irán de socios con el grupo El Rosario, del empresario Juan Scalesciani, que antes de fin de año -salvo que recrudezcan sus problemas con la Nunciatura- debería inaugurar el hotel Park Hyatt en la avenida Alvear antes de que termine el año.
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Sin embargo, éste no será el único emprendimiento que encararán juntos London Supply (del empresario Teddy Taratuty) y Scalesciani: según trascendió, se unirían para construir y operar tres hoteles de turismo, de cuatro estrellas, ubicados (no casualmente) en Iguazú, El Calafate y Ushuaia. Cabe recordar que, además de los aeropuertos, London Supply opera una zona de libre comercio en Iguazú. Los tres hoteles llevarán la marca de una cadena internacional, que no necesariamente será Hyatt, aunque la empresa de la familia estadounidense Pritzker contaría -por obvias razones- con las mejores chances.
En diálogo con Ambito Financiero, el presidente de la empresa, Víctor Hugo Bonnet; y el CEO, Horacio Iriarte, dijeron que la ampliación que harán del aeropuerto de El Calafate, inaugurado hace un lustro, «representa un adelantamiento de siete años en el plan de obras original». El motivo es el explosivo crecimiento de viajeros hacia ese destino. «En temporada alta tenemos días que llegan ocho o nueve vuelos por día, con los aviones a full; ahora, en plena temporada baja, hay un vuelo diario», dice Iriarte. «En enero recibimos 25.000 pasajeros, algo impensado hace cinco años», agrega Bonnet.
El proyecto de ampliación fue diseñado por el arquitecto oriental Carlos Ott, el mismo que hizo el dibujo original y también Ushuaia y Punta del Este. La obra triplicará la superficie de la terminal, llevándola de 2.800 m2 a más de 7.000 m2, agregando dos módulos al ya existente; también se agrandará el estacionamiento. «Todavía no está definido cómo participará la provincia en el proyecto; estamos conversando», dice Bonnet. Cabe recordar que cuando se construyó el actual aeropuerto, el entonces gobernador Néstor Kirchner aportó u$s 2 millones (o sea 25% del costo total de la obra) a modo de subsidio. «Lo importante es que el proyecto ya está aprobado, y el primer ladrillo se pondrá el 1 de setiembre; está previsto terminar los trabajos en doce meses», dice Iriarte. «Tampoco está definido cuál será la constructora; llamaremos a una licitación privada», agrega el ejecutivo. La obra original fue hecha por Esuco, la empresa de Carlos Enrique Wagner, actual presidente de la Cámara Argentina de la Construcción y que exhibe una enorme lista de obras hechas en Santa Cruz.
Algunos datos que tira sobre la mesa Bonnet ayudan a explicar la inversión: «En El Calafate vivían hace cinco años 4.500 personas; hoy son 17.000; había 2.400 camas en hoteles, hoy son 6.000 y creciendo sin parar. Para ocuparlas, deberían llegar 15 vuelos diarios, lo que sucederá en cuanto crezca como debe el mercado aerocomercial».
En relación con el negocio de los globos cautivos, Iriarte explica que son «para 30 pasajeros, unidos a la tierra por un cable de acero, se elevarán 150 metros sobre las cataratas y competirán con ventaja con los helicópteros brasileños». Agrega que ya se usan en Italia, Francia, Alemania y Nueva Zelanda. «Ya hay unos 30 en el mundo; la inversión acá será de unos u$s 2,5 millones, y la haremos a partes iguales con El Rosario.» El negocio fue declarado de interés provincial por el gobernador misionero Carlos Rovira, y el primer globo se elevará en un año.
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