16 de septiembre 2002 - 00:00

Grupos financieros analizan volver al negocio bancario

Varios grupos financieros y fondos de inversiones locales están evaluando ingresar al negocio bancario. Las mayores operaciones están enfocadas en el segmento de la banca especializada o mayorista. Se trata de un universo de cerca de 60 entidades financieras que ostentan 5% del mercado. Estas entidades fueron las que menos sufrieron problemas de liquidez, pero que necesariamente deben redefinir su negocio.

«El perfil del nuevo sistema financiero tendrá un sesgo hacia la banca transaccional en detrimento de la banca universal», sostuvo Pablo Curat, de C&ML Consultores. «El negocio pasará por las cuentas corrientes, cajas de ahorro, cuenta-salario, adelantos en cuenta, descuentos de cheques, tarjetas de crédito, pago a proveedores, y cobranza a clientes. Pero el volumen será menor, con comisiones más caras y mayores spreads» (márgenes), agregó.

•Alternativas

Miguel Arrigoni, especialista del área bancaria de Deloitte & Touche, aconseja «recrear una banca de inversión, que esté separada de la comercial, donde haya un menú de alternativas para colocar el dinero y una participación activa del ahorrista (en lugar de la pasividad de un plazo fijo)». Arrigoni sostiene además que debe «oficializarse la banca informal porque maneja al menos 50% del volumen de financiaciones y 75% de las personas».

Luego de la bomba de la devaluación-default-pesificación quedaron tres grupos de entidades.

Bancos privados o públicos regionales. Son alrededor de 15 entidades. En general no tienen problemas de liquidez. Por ende casi no tienen redescuentos del Banco Central. Representan 5% del mercado. Están vinculados, en general, con gobiernos provinciales lo cual les da mayor estabilidad por disponer de los depósitos oficiales. Es más, algunos propusieron devolver anticipadamente los depósitos a los privados. Precisamente porque tienen una baja participación de colocaciones privadas.

Bancos minoristas nacionales y extranjeros. Son aproximadamente 30 entidades que tienen 90% del mercado. Hay un grupo muy vulnerable a la liquidez y otro menos vulnerable. Los primeros, aproximadamente unos 12 bancos con 60% del mercado, tuvieron importantes problemas de liquidez y recibieron fuerte asistencia del Central. Otros también afectados por la crisis, pero con menores problemas de liquidez, recurrieron a capitalizar, bajar gastos y recuperar cartera de crédito. De este segmento surgieron los primeros movimientos del mercado donde algunas entidades extranjeras decidieron salir del negocio.

Entidades mayoristas. Son aproximadamente 60 entidades -que incluyen compañías financieras-que representan 5% del mercado. Son menos vulnerables a problemas de liquidez, pero deben redefinir su negocio. Porque se fondeaban con plazos fijos de grandes inversores, con colocaciones de obligaciones negociables y con líneas del exterior. ¿Cómo será el mapa del nuevo sistema financiero?

«El mayor número de operaciones de fusiones y adquisiciones se dará en el tercer grupo», señala Curat quien al respecto sostiene que «quienes van a ocupar este espacio será la banca pública nacional como el caso del Nación con el Bisel y Suquía, en forma interina; y la banca regional. Porque no vendrán capitales del exterior».

•Sesgo político

En la mayoría de las operaciones habrá un fuerte sesgo político. «La condición para quedarse con alguna entidad será la de ser de capital nacional. A cambio obtendrán asistencia del Central vía liquidez por Sedesa o el Fondo de capitalización bancaria, o vía franquicias como mayores plazos para devolver la asistencia, o integrar encajes o cumplir requisitos de capitalización», afirma Curat.

El paso de una banca universal a una transaccional deja de lado negocios como el de la banca de inversión o de mercado de capitales, el crédito hipotecario y algunos prendarios, el leasing, etc.
«Seguirán operaciones de crédito personal vía descuento por planilla salarial», dice Curat quien advierte que «todo será más caro, caerá el volumen de negocios, pero los márgenes crecerán».

Los bancos tendrán así que adecuar sus estructuras al nuevo volumen de negocio, con mayores spreads y comisiones.


De esta forma el negocio bancario se concentrará en las operaciones transaccionales, es decir aquellas vinculadas con la actividad cotidiana como el pago de salarios, manejo de depósitos en cuenta corriente y caja de ahorro. El único crédito provendrá del descuento de planillas de sueldos y de consumos vía tarjetas de crédito, los adelantos en cuenta corriente y el descuento de cheques. También incluye la operatoria de «cash management» que involucra el pago y las cobranzas de las empresas.

Queda marginada así la banca universal donde el negocio minorista (con extensas redes de sucursales) pierde protagonismo y operaciones especializadas como banca de inversión también quedan relegadas.

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