15 de junio 2004 - 00:00

Habla Greenspan y a pocos importa

Habla Greenspan y a pocos importa
¿Qué no es capaz de hacer un amante padre por su hijo, aunque sea el día de su cumpleaños-80°? Algunos parece que llegan a extremos como el del ex presidente Bush (padre) de arrojarse dos veces en paracaídas si con eso contribuyen en algo a mejorar las posibilidades reeleccionarias de su vástago. Y hablando del hijo, mientras los ojos de los analistas internacionales están puestos en la inestable situación en Irak, el número de tropas norteamericanas en Afganistán se ha duplicado sin que nos diéramos cuenta, en una fuerte apuesta para capturar a Osama bin Laden o al líder de los talibanes, el emir Omar. Si bien cualquiera de estas capturas tiene el potencial para influir de manera gravitante el resultado de las elecciones de noviembre, lo que nos interesa es lo que podrían hacerle al mercado bursátil. Así que a partir de ahora, atención con este nuevo frente. Revisando las estadísticas, vemos que tenemos que remontarnos hace dos años y un día para encontrar los bonos del Tesoro pagando tasas más elevadas que la de ayer. Si combinamos esto con el bajísimo interés que manifestaron ayer los inversores, más la merma que experimentaron los tres principales índices accionarios -donde lo mejor lo vivió el Promedio Industrial retrocediendo 0,72% para cerrar en 10.334,73 puntos, mientras el NASDAQ cedía 1,49% y el S&P500 caía otra vez al territorio perdedor-, se entiende por qué no nos animamos a echarle toda la culpa a Alan Greenspan, a los datos de la inflación minorista de mayo o al déficit comercial récord que se anotó en mes pasado, por todo el malhumor de los inversores. En algún momento las cosas mejorarán, pero no parece que sea hoy.

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