Jeffrey Skilling y Kenneth Lay, ayer en los alrededores del tribunal de Houston, que los halló culpables del colapso del gigante energético Enron. Enfrentan penas de 185 y 45 años, respectivamente.
Washington (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Kenneth Lay y Jeffrey Skilling, los dos máximos responsables de la colapsada empresa Enron y piezas clave del mayor escándalo corporativo de la historia de EE.UU., fueron declarados ayer culpables de conspiración y fraude y, si el juez confirma el veredicto, pasarán el resto de sus vidas en la cárcel.
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Después de cuatro años y medio de investigaciones, cuatro meses de juicio en Houston y seis días de deliberaciones, el jurado de 12 personas declaró culpable a Lay por los seis cargos de los que se lo acusaba, y a Skilling por 19 de los 28 cargos en su contra.
El jurado consideró que ambos mintieron sobre los problemas financieros de la compañía, que provocaron su quiebra en 2001, pero el próximo 11 de setiembre un juez decidirá sobre los años de cárcel que ambos afrontarán. Fuentes judiciales señalaron que Lay probablemente deba enfrentarse a 45 años, mientras que Skilling puede ser condenado a hasta 185 años.
En otro juicio paralelo sobre sus cuentas bancarias, el juez de distrito, Sim Lake, declaró a Lay culpable de cuatro cargos de fraude bancario y de realizar extractos falsos de su cuenta. El jurado declaró en su veredicto que ambos directivos mintieron reiteradamente para cubrir una amplia red de engaños contables y de operaciones fallidas que llevaron a Enron a la bancarrota.
Lake impuso una fianza de 5 millones de dólares a Lay y lo obligó a entregar su pasaporte antes de abandonar el juzgado mientras que consideró «suficiente» la misma fianza que ya le había impuesto en su día a Skilling.
Skilling dijo que sentirse «desilusionado» por el veredicto y agregó que ésta «es la manera en la que funciona el sistema (judicial)».
Su abogado, Dan Petrocelli, señaló a la salida del juzgado que su equipo de letrados «ha librado una gran batalla hasta el momento» y que ahora estudiarán la presentación de un recurso de apelación «enérgico».
Desde el gobierno, el « número dos» del Departamento de Justicia, Paul McNulty, dijo que «Enron es el símbolo de los escándalos empresariales» y que casos como éste «nos alientan para luchar contra la corrupción donde la encontremos». «Vamos a seguir persiguiendo implacablemente cualquier tipo de corrupción», dijo McNulty, tras agradecer a todos aquellos que colaboraron en la investigación del caso.
Desplome
Tras las condenas de Lay y de Skilling, ya son 16 los ex ejecutivos de Enron que se han declarado culpables o han sido condenados por su papel en la quiebra de esta empresa energética. Enron, que llegó a ser la séptima mayor compañía de Estados Unidos, se desplomó en diciembre de 2001, protagonizando lo que es hasta ahora el mayor colapso corporativo de la historia del país, cuando se destapó que había realizado operaciones no registradas en su contabilidad para ocultar su deuda y aumentar ficticiamente sus beneficios. Además, fue el primero en una serie de escándalos que incluyó el derrumbe de World-Com, Global Crossing, Health-South y Adelphia Communications.
Por su parte, la administración Bush y los legisladores estadounidenses dijeron que los fallos en contra de los ex presidentes ejecutivos de Enron envían un fuerte mensaje sobre la corrupción corporativa. Esos casos afectaron severamente a millones de tenedores de acciones.
«Felicitamos al Departamento de Justicia por concluir con éxito un procedimiento legal altamente complejo que finalizó con las sentencias», dijo el portavoz de la Casa Blanca, Tony Snow. «La administración fue clara en esto; aquí no hay tolerancia para la corrupción corporativa», añadió.
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