Desde países vecinos a la Argentina se empezaron a levantar voces en contra del incremento de los derechos de exportación. El jefe de Asesoría Macroeconómica del Ministerio de Economía uruguayo, Fernando Lorenzo, afirmó al diario «El País» que las retenciones «sólo provocan daño» a Uruguay y que un aumento de éstas generaría «cada vez más daño». En ese sentido, el funcionario del gobierno del presidente Tabaré Vázquez aseguró que la aplicación de esta medida «es violatoria del Mercosur» y perjudicial para los países que tienen una oferta de producción similar a la de la Argentina.
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Las retenciones diferenciales que se aplican en la Argentina violarían tratados comerciales con los países miembros del Mercosur ya que, al aplicar derechos de exportación no sólo a los granos de soja sino también a sus derivados (como los pellets y el aceite) se favorece la elaboración de estos productos en la Argentina y su consecuente exportación.
De esta manera se perjudica la producción en los países vecinos que, de otra manera, podrían importar el poroto de soja como materia prima y elaborar aceite, entre otros productos.
No sólo con los países miembros del Mercosur trae inconvenientes la aplicación de los derechos de exportación. Mientras la Argentina reclama a la Unión Europea que reduzca los subsidios al sector agrícola por considerarlos una práctica desleal, interviene localmente y cobra retenciones, lo que provoca mayores distorsiones en el mercado.
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