24 de octubre 2007 - 00:00

"Hay que desmitificar el milagro argentino"

El ex secretario de Financiamiento Joaquín Cottani escribió un artículo en el blog del economista Nouriel Roubini (www.rgemo nitor.com) en el que sostiene que «el milagro argentino» no se debió a la devaluación del tipo de cambio, sino al viento de cola dado por las favorablescondiciones internacionales. Bajo el título «El falso milagro argentino», Cottani señala que 50% de la depreciación del tipo de cambio real no fue necesario y que se deberían dejar de lado los acuerdos de precios, además de ajustar las tarifas.

Néstor Kirchner
Néstor Kirchner
  • Es tiempo de desmitificar la idea de que la Argentina experimentó un milagro económico a través de manejar activamente su tipo de cambio real y de pedir a las autoridades que implementen un plan serio antes de que las condiciones se deterioren aun más.   

  • A decir verdad, las altas tasas de crecimiento observadas desde el segundo trimestre de 2002 se debieron, en primer lugar, a las condiciones internacionales favorables y, en segundo lugar, al tipo de cambio subvaluado e inestable. De esta manera, la política fiscal expansiva y la monetaria fueron acomodaticias.

  • Respecto a diciembre de 2001, el peso está todavía hoy 50% más barato en términos reales. Luego de ese momento las condiciones internacionales mejoraron drásticamente: aumentaron los precios de las exportaciones, la tasa de interés mundial bajó, y el gobierno pudo reestructurar la deuda pública en una situación muy favorable. . Mirando en retrospectiva, seguramente 50% de la depreciación del tipo de cambio real no fue necesaria. Por supuesto que el gobierno durante la crisis de 2002 no sabía que iban a mejorar las condiciones internacionales tanto como lo hicieron. La pregunta es por qué, una vez que esto se volvió evidente, no se apreció el tipo de cambio real y, al contrario, hicieron de su devaluación un objetivo político explícito.   

  • ¿Cómo el gobierno de Néstor Kirchner se las arregló para depreciar el tipo de cambio más allá de lo necesario? Muy sencillo: ordenó al Banco Central a que intervenga el mercado cambiario (para prevenir una apreciación nominal) y que esterilice parte del exceso de oferta de dinero que surge de esa intervención (para limitar la apreciación real). Como esto no fue suficiente, además aumentólas retenciones a los alimentos y a los combustibles e impuso controles directos en los precios de bienes de consumo, salarios formales y en las tarifas de la mayoría de los productos energéticos y en los servicios públicos (a propósito, estas medidas no son muy diferentes a las que China está poniendo en práctica). De esta manera, la excesiva depreciación causó una segunda vuelta de expansión que llevó a la economía más allá del punto adecuado de utilización, lo que provocó que se acelerara la inflación mucho más que lo que muestran los datos oficiales.   

  • Mantener el tipo de cambio en sus niveles actuales sin ajustar las políticas fiscales, comerciales o de ingreso exacerbará las distorsiones y se volverá insostenible. Esto es teniendo en cuenta que al ambiente internacional continúe siendo favorable. Si, de otro modo, ocurre lo contrario, los superávits gemelos se esfumarán y el tipo de cambio posiblemente se deba depreciar aun más. El riesgo es que, en este contexto, el gobierno pierda control de la inflación y la economía se estanque.

  • Hay que considerar dos escenarios alternativos. Primero, si se evita caer en una recesión global. Para asegurar la performance económicaen el largo plazo, el modelo de crecimiento económico debe incluir cambios fundamentales, lo que implica que los precios deben ser liberados. Esto incluye el reajuste de las tarifas de energía y servicios públicos y la eliminación de los controles de precios. Estas políticas van a producir una aceleración de la inflación y una declinación del tipo de cambio. La única forma en que el gobierno puede atenuar estos efectos es implementando una política fiscal más ajustada acompañada de una liberación del comercio exterior ( especialmente importaciones).  

  • Si lo que ocurre es una recesión global, la Argentina estará mal preparada para absorber el shock. Al contrario de lo que hizo Brasil, que dejó que el tipo de cambio real se apreciara y que el déficit fiscal global se contrajera durante la fase expansiva del ciclo, la Argentina aplicó la receta opuesta: dejó que el tipo de cambio real se depreciara hasta que se encontró en un punto extremadamente alto y permitió que el superávit fiscal cayera, a pesar de la recaudación de impuestos récord. Así, mediante la implementación de políticas altamente pro cíclicas, el país hizo exactamente lo contrario de lo que debería haber hecho. Entonces ahora, cuando lo racional sería dejar que la moneda se deprecie en respuesta a un debilitamiento de los aspectos macro externos y que el superávit se reduzca por la reducción endógena de la recaudación, queda muy poco lugar para ambas.

  • Mientras es usual invocar al rol de un tipo de cambio depreciado como el punto de partida del éxito de los exportadores del este asiático, el nexo entre ambos es más sofisticado. En esos países el crecimiento del ingreso fue reforzado con un aumento extraordinario de las tasas de ahorro y de inversión.
  • Dejá tu comentario

    Te puede interesar