El repunte y la recaída, entre martes y miércoles, trajeron solamente mayor malestar e incertidumbre entre operadores de una plaza porteña a los que se ve más agitados que a los de la Plaza de 1810. Como aquella vez, se advierte que todos quieren llegar a saber «de qué se trata» para poder tomar decisiones más adecuadas. Y lo que, en superficie al menos, se ha llegado a saber en el correr de mayo es que se armó flor de batahola en el concierto mundial de los mercados bursátiles y financieros.
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Por lo tanto, el recinto de Buenos Aires está inmerso en el vaivén de capitales que ha entrado en desconcierto, con predominio de más volatilidad para los de mayor riesgo. Brasil, nuestro referente más próximo y apropiado, entró en similar tónica con sus índices (afectados también por el mercado de cambios). Lo que ocurre es que por aquí siempre aparecen los detalles autóctonos, como el haber oprimido el «botón» de Tenaris durante el martes y procurar una reiteración del simple mecanismo que había dado mucho jugo en abril. Por lo que la recaída del miércoles causó doble impacto, al no poder sostenerse nuevamente a Tenaris, y devolviendo la situación al comienzo semanal. Es indudable que se formaliza una carrera contrarreloj, desde hoy hasta el cierre de mes, y los números con que se verán castigadas las grandes carteras tienen perfil de espanto. Al borde de formalizar un índice que esté debajo del cierre de 2005 -cuando se ganaba casi 25% hasta abril-, resulta un trago demasiado fuerte.
Jugando con la pequeña ventaja de saber lo de ayer, en los otros mercados, se pueden prever últimas y nerviosas ruedas en procura de alivianar el lastre. Pasa por ahí.
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