Aníbal Ibarra acomodará las cuentas porteñas sobre la base del acuerdo con Eduardo Duhalde. El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires está dispuesto a firmar el convenio bilateral que propone la Nación, pero sumaría a ese pacto de reducción del déficit la necesidad de obtener un giro de $ 360 millones para cancelar la emisión de los bonos porteños que desde diciembre del año pasado planifica emitir la Capital Federal.
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Ese dinero llegaría a las arcas de Ibarra a través de un redescuento que el Banco Central haría al Ciudad de Buenos Aires, dando éste en garantía bonos sobre préstamos que otorgó a provincias y municipios.
Paralelamente, el lunes se hará en Londres la asamblea de los tenedores de los bonos Tango que emitió la Ciudad de Buenos Aires en 1997 y que no puede ahora pagar sus intereses. Si la renegociación termina con éxito para Ibarra, la Capital Federal habrá ahorrado en su presupuesto de este año u$s 45 millones. El monto es lo que se adeuda de intereses de la deuda pública y que el Gobierno porteño propone no pagar a los acreedores como parte de la quita que se está negociando a través de la JP Morgan Chase.
Esa negociación requiere además de una ley especial que la Legislatura porteña tiene previsto sancionar hoy, como último plazo para tenerla lista antes de la asamblea londinense. La norma es un requisito indispensable de la JP Morgan Chase, pero no necesariamente deja cerrado el acuerdo. Con el nuevo cronograma, la Secretaría de Hacienda, a cargo del radical Miguel Pesce, se propone obtener 30% de descuento en la tasa de interés -originalmente de 11%-y una postergación de tres años promedio en la cancelación del capital de los títulos que suman más de u$s 600 millones.
• Ajuste
Por otra parte, el gobierno nacional espera que, junto a las provincias que faltan, la Capital Federal firme el preacuerdo para el ajuste fiscal que impone la obligación de reducir en 60% del déficit en 2002. Según esta acta de intención, las provincias se incluirán en el denominado Programa de Financiamiento Ordenado de las Finanzas Públicas Provinciales y se comprometerán a no recurrir a más endeudamiento. Esa situación no es estrictamente la de la Ciudad de Buenos Aires, cuyo déficit para el ejercicio es aún estimado, ya que las cuentas porteñas vienen con un pequeño superávit que se arrastra desde la gestión de Fernando de la Rúa en el distrito.
De todo modos, los funcionarios capitalinos quieren que Duhalde entienda que sin el redescuento propuesto para hacer frente al desequilibrio que provocó la caída de la recaudación (26% en abril y 20% promedio en el primer trimestre del año), más la devaluación de la moneda que lleva a reconvenir con proveedores, será necesaria la emisión de un billete local.
El Porteño, aunque tanto Ibarra como Duhalde se esfuerzan en evitarlo, sigue latente como posibilidad de compensar la merma en los recursos de la Ciudad y será uno de los principales puntos que atarán a la firma del acuerdo del gobierno porteño con el nacional. Además, Ibarra exige a Duhalde que la Nación se ponga al día con la cuota fija de coparticipación que recibe el distrito, cerca de $ 300 millones al año.
La semana que viene será clave en las finanzas de Ibarra, tanto por el pacto que logre sellar con Duhalde como con los acreedoras de la deuda pública porteña. Esos dos convenios provocarían por un lado que no se declare el default en la Ciudad, y en cambio Ibarra pueda sacar rédito de haber renegociado su deuda. Por otro, también el jefe porteño eliminaría de sus proyectos contar con una moneda local.
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