10 de diciembre 2007 - 00:00

INDEC: aún lejos de índices creíbles

Los meses pasan y las promesas oficiales sobre la configuración de un nuevo y creíble Indice de Precios al Consumidor (IPC) están quedando en el olvido. La prueba está en el escepticismo de los economistas, quienes juzgan a partir del dato de noviembre que todavía existen tendencias confusas y retoques a la baja en varios rubros del IPC. Por eso, aún no se puede hablar de un sinceramiento en el dato inflacionario.

Parecía que el incremento de 0,9% en la inflación minorista de noviembre traía consigo la esperanza que el IPC iniciaba el camino hacia la transparencia prometida por quien hoy asume como presidente, Cristina de Kirchner.

La razón de esta incipiente visión positiva de los analistas radica en que 0,9% era superior a los valores esperados por el mercado y a los arrojados en noviembre de 2006 por el mismo IPC, cuando había totalizado subas de 0,7% y no estaba manipulado.

La principal señal de sinceramiento se encontraba en el rubro de Transporte y Comunicaciones, que arrojó en noviembre un incremento de 2,7%, lo que parecía transmitir sin mentiras las subas en taxis y en combustibles. Por otro lado, se encontraba 1% de aumento que totalizó el segmento de Atención médica y gastos para la salud, que estaría reflejando las subas de 20% aplicadas por las prepagas, aunque todavía no se han terminado de concretar los aumentos adelantados a los usuarios.

Sin embargo, la ilusión se desvaneció al evaluar el desempeño de otros rubros donde los retoques aún persisten. El ejemplo más claro está en Indumentaria, que si bien mostró subas en noviembre de 1,4% respecto a octubre, resultan bastante extrañas, cuando la temporada primaveraverano ya fue iniciada en setiembre y es en ese momento cuando los precios treparon y el IPC debería haber mostrado las subas y no en noviembre cuando los precios ya son altamente estables. La incongruencia salta a la vista cuando para el INDEC la indumentaria registró un aumento de sólo 0,4% en octubre y 0,2% en setiembre.

  • Alteraciones

    Otro llamado de atención se encuentra en el rubro de Alimentos y bebidas, que tiene uno de los mayores pesos sobre el IPC sigue mostrando alteraciones y maquillajes innegables. En el caso de noviembre la situación es un poco más difícil de probar que en los meses anteriores porque es cierto que el precio de las verduras disminuyó frente a octubre, cuando los valores del tomate y la calabaza habían aumentado fuertemente. Sin embargo, se desconoce si la baja de 23,8% registrada por el INDEC en las verduras fue realmente tan abrupta. Además, el precio del resto de los alimentos siguió en ascenso, como los aceites y los lácteos, según reflejan los relevamientos de las asociaciones de defensa del consumidor, lo que indica que el rubro nunca podría haber totalizado subas de sólo 0,1% el mes pasado.

    Tampoco se puede descartar la tremenda incongruencia entre esta situación y una Canasta Básica tanto Total como Alimentaria con variaciones negativas, de 1,3% en el primer caso y de 1,4% en el segundo. Al mismo tiempo que la gente se queja que los precios en las góndolas se disparan y los sueldos pierden poder adquisitivo, para el INDEC las canastas que miden la pobreza y la indigencia, conformadas por productos de primera necesidad como son los alimentos, se están abaratando. Algo totalmente contradictorio, más aún cuando el gobierno sale a defender las retenciones con el fin de proteger las subas en los alimentos en el mercado interno y cuando mantiene los acuerdos de precios.

    Todas estas razones son las que llevan a los economistas a pensar que el IPC está lejos de sincerarse como se promete, más cuando la intervención que instaló a fines de enero en el INDEC el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, sigue vigente y con escasas probabilidades de replegarse.
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