Industriales, con plan para evitar indemnización doble
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«Se reduce el costo laboral, no genera despidos, le evita al gobierno destinar fondos al seguro de desempleo y mantiene el vínculo entre empresa y empleado», dice De Diego. «Además, la persona tiene plena libertad para conseguir ingresos alternativos y, al cabo de un año -de no ser retomada por la empresa-, cobrará en simultáneo el seguro de desempleo y la indemnización. Creemos que es una cobertura social de contención de mucha mejor calidad que la doble indemnización.»
«Hoy, según nuestros estudios, apenas uno de cada veinte despedidos cobra la indemnización según las normas vigentes. De esos veinte, diez no cobran absolutamente nada y el resto debe conformarse con una fracción del monto correspondiente», asegura De Diego.
Sin llegar a estos extremos, la realidad -que es mucho más tozuda que la voluntad reguladora de los gobiernos-marca hoy que cada despido es una negociación individual, en la que los empleadores pagan cómo y cuánto pueden, y los trabajadores aceptan casi sin chistar. Se sabe que el empleador -sobre todo las PyMEsmañana puede desaparecer, y el juicio laboral que implica la no aceptación de la propuesta podría terminar en nada.
«En las actuales circunstancias no es el camino apropiado para recuperar el mercado laboral el encarecer las indemninazaciones», dijo a este diario Funes de Rioja. «La vía que proponemos es diferente de la elegida por el gobierno. El empleado, en el peor de los casos (que la empresa no lo retome al cabo de la suspensión de doce meses), tiene dos años de cobertura y de percibir un ingreso fijo mensual.»
El abogado dice que la propuesta «debe necesariamente complementarse con un amplio plan de capacitación, que el trabajador cumpliría durante su suspensión; no hay experiencia en el mundo de reconversión de la fuerza laboral sin un proceso de capacitación». Funes de Rioja aventura que la reeducación de los trabajadores desplazados debería apuntar hacia los sectores «incluidos en la cadena de valor del sector exportador».
Hace un par de días, la dirigencia de la UIA ya le había anticipado a Capitanich su
desagrado con las dobles indemnizaciones, y también le pidieron poder pagar en bonos todo o parte de los salarios, tal como lo hacen los Estados provinciales.
«Las empresas se ven obligadas a recibirlos como medio de pago; es justo que puedan utilizarlos de la misma manera», adujeron frente al jefe de Gabinete.




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