22 de febrero 2002 - 00:00

Industriales, con plan para evitar indemnización doble

Industriales, con plan para evitar indemnización doble
La UIA lanzó ayer una ofensiva contra las indemnizaciones por despido dobles que el gobierno impuso a través de los decretos 2.164 y 265/02. Concretamente, la propuesta que les acercaron a los ministros Jorge Capitanich, José Ignacio de Mendiguren y Alfredo Atanasof prevé la suspensión por hasta doce meses del personal sobrante, con el pago de 50% de los salarios durante ese período y conservando la obra social. Terminado ese plazo, y de no ser necesaria su reincorporación, el empleado comenzaría a cobrar su indemnización simple en doce cuotas iguales y consecutivas.

La iniciativa de la central industrial se basó en un trabajo de los abogados laboralistas Julián de Diego y Daniel Funes de Rioja, quienes, a su vez, tomaron como ejemplo lo realizado por sectores en crisis (automotor, frigorífico).

«Se reduce el costo laboral, no genera despidos, le evita al gobierno destinar fondos al seguro de desempleo y mantiene el vínculo entre empresa y empleado»
, dice De Diego. «Además, la persona tiene plena libertad para conseguir ingresos alternativos y, al cabo de un año -de no ser retomada por la empresa-, cobrará en simultáneo el seguro de desempleo y la indemnización. Creemos que es una cobertura social de contención de mucha mejor calidad que la doble indemnización.»

La ofensiva se complementa con la divulgación de una circular interna de la azucarera Ledesma, suscrita por su presidente, Carlos Blaquier, en la que se instruye a sus gerentes a abstenerse de contratar personal, «aunque se trate de reponer al que se jubile o que haya sido dado de baja por cualquier otra causa» en tanto se mantengan en vigencia los decretos que duplican la indemnización por despido. Cabe apuntar que Federico Nicholson, alto ejecutivo de Ledesma, es vicepresidente de la UIA y uno de los hombres más cercanos al ex titular y hoy ministro De Mendiguren.

Según fuentes del sector empresario, la medida oficial -seguramente bien intencionada-tendría el efecto opuesto al buscado. Dicen que pretender estabilidad laboral en un momento en que la producción industrial cae 18% en un mes es tan utópico como pedirles a empresas quebradas que cumplan con las indemnizaciones de ley en tiempo y forma.

Propuestas

Es un hecho que hoy las compensaciones por despido se pagan poco, mal y tarde. Versiones del mercado laboral indican que algunas empresas estarían proponiéndoles a sus trabajadores saldar las indemnizaciones con mercadería. Conocido es el caso de una importante bodega que abonó 75% del medio aguinaldo de diciembre en botellas de vino, cotizadas al precio que se les hace a los distribuidores. En el pasado, y sobre todo en el interior del país, cuando una empresa cerraba, los operarios se «cobraban» con maquinaria para utilizarla en microemprendimientos.

«Hoy, según nuestros estudios, apenas uno de cada veinte despedidos cobra la indemnización según las normas vigentes. De esos veinte, diez no cobran absolutamente nada y el resto debe conformarse con una fracción del monto correspondiente», asegura De Diego.

Sin llegar a estos extremos, la realidad -que es mucho más tozuda que la voluntad reguladora de los gobiernos-marca hoy que
cada despido es una negociación individual, en la que los empleadores pagan cómo y cuánto pueden, y los trabajadores aceptan casi sin chistar. Se sabe que el empleador -sobre todo las PyMEsmañana puede desaparecer, y el juicio laboral que implica la no aceptación de la propuesta podría terminar en nada.

«En las actuales circunstancias no es el camino apropiado para recuperar el mercado laboral el encarecer las indemninazaciones»,
dijo a este diario Funes de Rioja. «La vía que proponemos es diferente de la elegida por el gobierno. El empleado, en el peor de los casos (que la empresa no lo retome al cabo de la suspensión de doce meses), tiene dos años de cobertura y de percibir un ingreso fijo mensual.»

El abogado dice que la propuesta «debe necesariamente complementarse con un amplio plan de capacitación, que el trabajador cumpliría durante su suspensión; no hay experiencia en el mundo de reconversión de la fuerza laboral sin un proceso de capacitación». Funes de Rioja aventura que la reeducación de los trabajadores desplazados debería apuntar hacia los sectores «incluidos en la cadena de valor del sector exportador».

Hace un par de días, la dirigencia de la UIA ya le había anticipado a Capitanich su
desagrado con las dobles indemnizaciones, y también le pidieron poder pagar en bonos todo o parte de los salarios, tal como lo hacen los Estados provinciales.

«Las empresas se ven obligadas a recibirlos como medio de pago; es justo que puedan utilizarlos de la misma manera», adujeron frente al jefe de Gabinete.

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