Fundamentalmente se cuestionaron los fallidos acuerdos de precios cerrados por el ex ministro. El problema, según la coincidencia de Kirchner y Miceli, es que éstos no se cerraron con todos los actores, sino con una parte. Ambos coincidieron en trabajar en una línea que ya viene siendo analizada dentro del gobierno y que se basa en negociar acuerdos sectoriales con todos los rubros, incluyendo los productores primarios, distribuidores, proveedores y comercializadores; además de incorporar a las asociaciones de consumidores y, eventualmente, a los sindicatos a la mesa. Ni Kirchner ni Miceli creen que un incremento salarial bien manejado pueda llegar a implicar presiones inflacionarias, en lo que es otra crítica a Lavagna.
También se habló de la posibilidad de aumentos adicionales de las retenciones en aquellos productos con mayor presión exportadora o en la alternativa de bajar los aranceles aduaneros para otros bienes que se incrementan por la demanda interna (textiles y útiles escolares).
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