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5 de agosto 2008 - 00:00

Insistirán en acuerdo con EE.UU. y Europa

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Luiz Inácio Lula da Silva, con diplomacia, dejó claro durante su viaje de menos de 24 horas por Buenos Aires, que insistirá en avanzar en algún acuerdo de apertura comercial con los países desarrollados. El presidente brasileño reconoció, sin embargo, que debía haber advertido antes al gobierno argentino su intención de votar dentro de la Ronda de Doha a favor de Estados Unidos y de la Unión Europea (UE). Con esto transparentó su decisión de que no cambiará su posición en las negociaciones de la OMC, pero avisará antes para intentar coordinar una posición común dentro del Mercosur.

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Esta fue la principal conclusión que quedó en Buenos Aires, una vez finalizada la visita de Lula da Silva, y más allá de las definiciones públicas y privadas que surgieron en el seminario de empresarios del Sheraton (ver nota aparte).

En general, la visita del brasileño sirvió para dar por superada la tensión en las relaciones bilaterales por las diferencias surgidas en Ginebra, donde Brasil aceptó una propuesta de apertura de mercados que la Argentina rechazaba.

El mandatario brasileño lamentó en sus reuniones con Cristina de Kirchner «el tiempo que perdemos en la construcción de una relación estratégica fuerte entre la Argentina y Brasil, y la de una Unión Sudamericana de Naciones».

Después de inaugurar el encuentro empresarial en un hotel porteño, los presidentes se reunieron por más de dos horas en la Casa Rosada, una hora en privado y otra con los ministros de los dos gobiernos. Ingresaron al encuentro, por la Argentina, el canciller Jorge Taiana; el jefe de Gabinete, Sergio Massa; y los ministros de Interior, Florencio Randazzo; de Planificación,-Julio De Vido; de Defensa, Nilda Garré, y de Economía, Carlos Fernández. Por Brasil participaron Celso Amorim (canciller) y los ministros Nelson Jobim (Defensa), Miguel Jorge (Desarrollo Social), Luis Pereira Bareta Filhio (Turismo), Franklin Martins ( Comunicación Social) y el viceministro de Minas y Energía, Mauricio Simnerman, además de la jefa de la Casa Civil, Dilma Rouseff. Asimismo, fueron sumados los embajadores Mauro Vieira (Brasil) y Juan Pablo Lohlé (Argentina), y el asesor presidencial de Lula, Marco Aurelio García.

El encuentro siguió luego con un almuerzo en el Palacio San Martín, la sede diplomática de la Cancillería.

El primer encuentro entre Lula y Cristina de Kirchner para hablar sobre la situación de la Ronda de Doha se dio el domingo a la noche, cuando el visitante ofreció una cena en la residencia del embajador brasileño y hablaron sobre el conflicto. Allí, Lula informó que inició una ronda de consultas con Estados Unidos, la India y China para tratar de salvar las negociaciones y le dijo a la jefa de Estado argentino que « insistirá obstinado» en intentar que se reanude el diálogo fracasado en Ginebra.

La visita de Lula tiene, además, un fuerte objetivo comercial para su país. Con él viajaron más de 300 empresarios, que cuentan con el respaldo del banco BNDES del país vecino y sus créditos subsidiados para invertir y comprar empresas locales. Ayer a la tarde, los visitantes cerraban en la Cancillería reuniones sectoriales con la participación de los inversores privados brasileños.

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