Insólitas las declaraciones periodísticas de ayer de Felisa Miceli, quien ya alejada de la gestión pública parece haber perdido definitivamente los frenos inhibitorios para declarar ante la prensa. «Querían detener las acciones que yo estaba haciendo en el Ministerio de Economía, sobre todo las cuestiones de los bonos públicos y los pagos millonarios que yo paré, como el caso Greco», advirtió la ex ministra de Economía, quien en realidad fue la encargada de dar la última autorización para pagarles a los Greco unos 600 millones de pesos.
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El escándalo había estallado en el Senado a mediados de diciembre de 2006 cuando, ante un pedido de informes del senador radical Gerardo Morales sobre las deudas cuyo pago quería autorizar el Estado a través del Congreso, se descubrió que sobre una ampliación del Presupuesto de $ 1.300 millones, casi la mitad -592 millones- se destinaba a resarcir a las familias Greco y Bassil.
Si bien la autorización de ese pago, sobre la base de una sentencia de primera instancia que nunca fue revisada ni apelada por el Ministerio de Economía, se gestó durante la administración de Roberto Lavagna al frente de esa cartera, en febrero del año pasado en medio de una tormenta de denuncias, Miceli decidió revocar todos los actos administrativos que dieron origen al pago de la deuda con el grupo Greco.
Finalmente, la iniciativa no se aprobó en el Senado. El Grupo Greco estaba compuesto por 44 empresas, cuyas marcas más conocidas eran el Banco Los Andes, las bodegas Giol y la alimentaria La Colina. Cuando se produjo su quiebra en 1980 generó un fuerte impacto económico en la provincia de Mendoza, por la cantidad de proveedores que trabajaban para las firmas del grupo. Por esa razón el Estado, en aquel entonces, se hizo cargo de parte de los débitos y después expropió la empresa.
Las repercusiones del caso llevaron a Miceli a elaborar un sumario interno para averiguar por qué funcionarios de su propia cartera no apelaron en todas las instancias judiciales y así abrieron la posibilidad de que el Estado le deba pagar al Grupo Greco.
Ayer, en declaraciones a radio «Del Plata» (ver Contratapa), Miceli aseguró: «Si debo ser condenada por esto, lo considero algo totalmente menor ya que felizmente, y eso me lo reconoce la gente que cree en mí, la que me para por la calle para agradecerme y darme fuerza, de mi gestión yo no tengo nada de qué arrepentirme ni nadie que pueda recriminarmehaber hecho algo en contra de los intereses del país o del pueblo».
Sus desafortunadas palabras llegan cuando la Justicia resolvió procesarla por utilizar vehículos del Ministerio de Economía, que se sostienen con fondos públicos aportados por los ciudadanos, después de haber abandonado sus funciones en el gobierno. No es esa la única causa que enfrenta en la Justicia, ya que ayer también fue procesada por la aparición de un bolso con unos 60 mil dólares que aparecieron ocultos en su despacho cuando trabajaba en el Ministerio de Hacienda.
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