11 de noviembre 2005 - 00:00

Intenta Lula conjurar una posible renuncia de Palocci

Antonio Palocci, el arquitecto de la política ortodoxa que llevó al éxito a la economía brasileña. Denuncias en su contra y presiones para que afloje el ajuste fiscal podrían llevarlo a la renuncia, afirman analistas.
Antonio Palocci, el arquitecto de la política ortodoxa que llevó al éxito a la economía brasileña. Denuncias en su contra y presiones para que afloje el ajuste fiscal podrían llevarlo a la renuncia, afirman analistas.
Brasilia (ANSA, Reuters, EFE, AFP, diarios locales) -El gobierno brasileño debió salir ayer a negar la renuncia del ministro de Hacienda, Antonio Palocci, quien ha sido presentado en los últimos días por la prensa y los analistas como agobiado por las diferencias internas en el gabinete y por el escándalo de corrupción que sacude al Partido de los Trabajadores.

«No hay nada de cierto en la salida del ministro», dijo una alta fuente del gobierno, al comentar la reunión fuera de agenda que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva mantuvo ayer con su principal ministro en momentos en que arreciaban los rumores sobre su dimisión.

En un gesto que incrementó las especulaciones, Lula da Silva postergó un viaje a Bahía para reunirse con Palocci. El mandatario estuvo acompañado en el encuentro por otro de sus más estrechos colaboradores, el ministro de Justicia, Márcio Thomaz Bastos; el líder del gobierno en el Senado, Aloizio Mercadante y el nuevo presidente del PT, Ricardo Berzoini.

El mercado, para quien Palocci es la gran garantía de responsabilidad en el manejo de la economía, mira con ansiedad el desenlace de esta puja.

El índice Ibovespa de la Bolsa de San Pablo finalizó ayer con una leve alza de 0,19%, pero la apertura de la rueda estuvo signada por la tensión que provocaron las versiones de un alejamiento de Palocci.

• Rumores

La prensa brasileña recogió ayer los intensos rumores sobre un supuesto deseo de Palocci de alejarse por divergencias con el «ala política» del gobierno, que resiste la idea de mantener el estricto control fiscal y monetario, y por denuncias que se acercarían cada vez más a su figura.

«Abatido con el cerco que viene sufriendo en el Congreso y en el propio gobierno, el ministro de Hacienda, Antonio Palocci, ya piensa en dejar el cargo», dijo ayer el influyente diario «Valor Económico».


El Ministerio de Hacienda eludió comentar las versiones y se limitó a precisar que Palocci pasó la mañana reunido con Lula da Silva y, por la tarde, permaneció en el Palacio del Planalto, sede de la Presidencia, para evitar el acoso de la prensa.

El ministro, según las versiones, quedó profundamente irritado luego de las críticas de la ministra jefe de la Casa Civil (jefa de Gabinete),
Dilma Roussef, quien en una entrevista con el diario «O Estado de Sao Paulo» calificó de «rudimentaria» la propuesta de una política fiscal a mediano y largo plazo lanzada por el ministro de Planificación, Paulo Bernardo. Este es un estrecho aliado de Palocci en el gobierno y está preparando un programa de ajuste fiscal a largo plazo, con acento en la contención del gasto corriente.

El conflicto de fondo es entre el ala «política» del gobierno, que quiere impulsar una mayor inversión pública para allanar el camino de Lula da Silva a la reelección en 2006, y Palocci y Bernardo, que defienden el mantenimiento de la estricta política fiscal, base del éxito económico de la actual administración.

«Tenemos que hacer un esfuerzo para el crecimiento. No estamos en condiciones de generar un superávit primario de 6% del Producto Bruto Interno. Cuando mayor el crecimiento, menor el costo del ajuste», dijo el senador Mercadante, uno de los defensores del ala «política», que ha llevado la disputa interna -en rigor, de vieja data-al límite temeroso de que los recientes escándalos de corrupción limiten las chances de Lula da Silva de obtener la reelección el año que viene.

Según el diario «O Globo», el propio presidente estaría apoyando la posición de Rousseff y Mercadante, pero no hará una declaración pública al respecto para no «debilitar» más a Palocci
.

Ayer declararon ante el Congreso dos ex asesores del ministro de Hacienda cuando éste era alcalde de Ribeirao Preto, en el interior de San Pablo (1992-'95 y 2000-'02), quienes, según la revista «Veja», lo vincularon con una contribución ilegal de Cuba a la campaña de Lula da Silva, en 2002.

Sin embargo, uno de ellos,
Vladimir Poletto, negó las informaciones de la revista, y el otro, Rogério Buratti, volvió a citar como única fuente de sus denuncias al ex secretario particular de Palocci, Ralf Barquete, que murió de cáncer en 2004.

El presidente del Senado,
Renan Calheiros, un aliado del gobierno, pidió ayer a Palocci que declare ante el Congreso para despejar todas las dudas.

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