Intenta Lula conjurar una posible renuncia de Palocci
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Antonio Palocci, el arquitecto de la política ortodoxa que llevó al éxito a la economía brasileña. Denuncias en su contra y presiones para que afloje el ajuste fiscal podrían llevarlo a la renuncia, afirman analistas.
La prensa brasileña recogió ayer los intensos rumores sobre un supuesto deseo de Palocci de alejarse por divergencias con el «ala política» del gobierno, que resiste la idea de mantener el estricto control fiscal y monetario, y por denuncias que se acercarían cada vez más a su figura.
«Abatido con el cerco que viene sufriendo en el Congreso y en el propio gobierno, el ministro de Hacienda, Antonio Palocci, ya piensa en dejar el cargo», dijo ayer el influyente diario «Valor Económico».
El Ministerio de Hacienda eludió comentar las versiones y se limitó a precisar que Palocci pasó la mañana reunido con Lula da Silva y, por la tarde, permaneció en el Palacio del Planalto, sede de la Presidencia, para evitar el acoso de la prensa.
El ministro, según las versiones, quedó profundamente irritado luego de las críticas de la ministra jefe de la Casa Civil (jefa de Gabinete), Dilma Roussef, quien en una entrevista con el diario «O Estado de Sao Paulo» calificó de «rudimentaria» la propuesta de una política fiscal a mediano y largo plazo lanzada por el ministro de Planificación, Paulo Bernardo. Este es un estrecho aliado de Palocci en el gobierno y está preparando un programa de ajuste fiscal a largo plazo, con acento en la contención del gasto corriente.
El conflicto de fondo es entre el ala «política» del gobierno, que quiere impulsar una mayor inversión pública para allanar el camino de Lula da Silva a la reelección en 2006, y Palocci y Bernardo, que defienden el mantenimiento de la estricta política fiscal, base del éxito económico de la actual administración.
«Tenemos que hacer un esfuerzo para el crecimiento. No estamos en condiciones de generar un superávit primario de 6% del Producto Bruto Interno. Cuando mayor el crecimiento, menor el costo del ajuste», dijo el senador Mercadante, uno de los defensores del ala «política», que ha llevado la disputa interna -en rigor, de vieja data-al límite temeroso de que los recientes escándalos de corrupción limiten las chances de Lula da Silva de obtener la reelección el año que viene.
Según el diario «O Globo», el propio presidente estaría apoyando la posición de Rousseff y Mercadante, pero no hará una declaración pública al respecto para no «debilitar» más a Palocci.
Ayer declararon ante el Congreso dos ex asesores del ministro de Hacienda cuando éste era alcalde de Ribeirao Preto, en el interior de San Pablo (1992-'95 y 2000-'02), quienes, según la revista «Veja», lo vincularon con una contribución ilegal de Cuba a la campaña de Lula da Silva, en 2002.
Sin embargo, uno de ellos, Vladimir Poletto, negó las informaciones de la revista, y el otro, Rogério Buratti, volvió a citar como única fuente de sus denuncias al ex secretario particular de Palocci, Ralf Barquete, que murió de cáncer en 2004.
El presidente del Senado, Renan Calheiros, un aliado del gobierno, pidió ayer a Palocci que declare ante el Congreso para despejar todas las dudas.



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