Este equipo económico incrementó la deuda pública en una cifra casi similar a la que ahora pretende reducir. Esta nueva deuda posdefault sirvió para aliviar al sistema financiero (público y privado) de juicios y para resolver las crisis provinciales nacionalizando los papeles que muchas provincias habían emitido. A los ahorristas genuinos se los castiga. A las entidades financieras y a las provincias que administraron mal se las protege. Dos discursos.
Cuando el gobierno asesorado por las instituciones financieras sostiene que cifras de aceptación de 70% u 80% definen el éxito, debería aclarar éxito para quiénes. Exito para las entidades financieras que volverán a tener en sus mesas de dinero papeles argentinos para su operativa diaria, pero la realidad económica sería un fracaso.
¿Por qué un fracaso? Cada punto de deuda que quede afuera de la aceptación significa 1.000 millones de dólares. En otras palabras, 80% de aceptación significa 20.000 millones de dólares de juicios. Por eso debemos desear 85% o más.