Esta posibilidad les permitiría a las empresas que estén en una situación económica ventajosa y en pleno estudio para aumentar su capacidad productiva acelerar las amortizaciones que hayan sido implementadas desde 1999 (último ejercicio computable contablemente), liberando parte del capital para otros fines. La esperanza del gobierno es que esos objetivos sean aumentar la inversión.
El plan podría ser favorable para sectores como el agrícola, textil, construcción y la siderurgia, que están operando al límite de su capacidad instalada o cerca de él. La especulación oficial es que alguna de estas empresas podría estar decidiendo si invertir o no en bienes de capital o en más metros cuadrados de producción, y esta reforma en Ganancias podría volcar la indecisión a favor de la inversión.
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