La izquierda uruguaya está dando muestras de querer parecerse a la chilena o a la brasileña, alejándose de los ideologismos y comprometiéndose con un proyecto de crecimiento económico. El fin de semana, la coalición gobernante Frente Amplio autorizó al presidente, Tabaré Vázquez, a negociar un tratado de libre comercio con Estados Unidos. La solitaria oposición de los sectores ultras no logró frenar un proyecto que fue apoyado hasta por los ex tupamaros. A semejanza del exitoso modelo chileno, Uruguay intentará favorecer las exportaciones y diversificar su comercio exterior. Un mensaje claro, además, hacia Brasil y la Argentina, cuyo unilateralismo en el Mercosur fue ampliamente criticado en la reunión.
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«La opción (comercial) bilateral es legítima, mientras no comprometa al país productivo y a la integración regional», dice la declaración final del plenario del grupo político difundida ayer en Montevideo. Informate más
El Partido Comunista, que integra la coalición uruguaya, había propuesto sin éxito en la reunión del plenario de la fuerza política, que se aprobase una prohibición al gobierno para negociar un acuerdo comercial bilateral con EE.UU.
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