Davos (Suiza) - El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, debutó ayer ante una selecta audiencia de inversores y funcionarios internacionales en el Foro Económico Mundial de Davos, ante quienes afirmó que no habrá nunca “una América bolivariana”, prometió “compatibilizar” la defensa del ambiente con el desarrollo económico y garantizó que su país será, bajo su mando, “un ejemplo para el mundo”. Sin embargo, su discurso, que debía durar 45 minutos y le tomó apenas 6, decepcionó a economistas y a la prensa especializada de Brasil, que lo calificó de “superficial” y lamentó que no incluyera menciones específicas a las reformas estructurales que reclama el mercado, como la previsional.
Demasiado breve y vago, Bolsonaro causó decepción
Evitó hacer anuncios y dar detalles de la reforma previsional. Buscó mostrar un discurso más moderado en lo ambiental. Críticas fuertes en Brasil.
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“Haremos las reformas que el mundo espera de Brasil”, dijo simplemente.
“Nuestra misión ahora es avanzar hacia la compatibilización entre la preservación del medio ambiente y la biodiversidad con el necesario desarrollo económico”, explicó Bolsonaro. Para él, “una cosa no debe estar por encima de la otra”.
Bolsonaro ha dado señales de tener una postura adversa a la idea de “cambio climático” y de que podría sacar a su país del Acuerdo de París, tal como hizo Donald Trump con Estados Unidos.
En su aparición de ayer buscó moderar su imagen. Brasil “es el país que mejor preserva el medio ambiente; ningún otro país tiene tantos bosques como nosotros, la agricultura está presente en apenas 9% de nuestro territorio y menos de 20% de nuestro suelo está dedicado a la explotación pecuaria”, señaló.
Ante su primera tribuna internacional, Bolsonaro consideró que su gestión representa “un punto de inflexión” a partir de ejes como la lucha contra la corrupción y la inseguridad, “para que Brasil sea visto de una forma distinta desde el extranjero”.
Adelantó además que buscará “una América del Sur grande”, no “una América bolivariana”, y garantizó que “la izquierda no prevalecerá en esta región”.
Y, de vuelta a su flamante gestión, adelantó que su gobierno “se facilitará la vida de quienes quieran producir, invertir y generar empleo, sin ningún tipo de sesgo ideológico”.
En una reividicación de su ideario liberal, Bolsonaro aseguró que se respetarán los contratos, se privatizarán empresas estatales, se equilibrarán las cuentas públicas y habrá una mayor apertura al comercio internacional.
“Estoy convencido de que al final de mi mandato estaremos situados entre los 50 mejores países para hacer negocios”, manifestó. En lo político, enfatizó que su Gobierno defenderá los valores de “la familia” y “el derecho a la vida y a la propiedad privada” y reiteró que habrá una fuerte inversión en seguridad para que las familias visiten Brasil, “uno de los países con mayores bellezas naturales”.
Su discurso fue evaluado por analistas como “breve”, “superficial” y “genérico”.
La Bolsa de San Pablo, que había abierto la rueda a la baja a tono con los grandes mercados internacionales, profundizó la tendencia negativa después de la intervención del mandatario, llegando a retroceder 1,21%. Finalmente cerró con una caída de 0,94% a 95.103 puntos. En tanto, el real se debilitó un 1,25% y culminó a 3,8057 por dólar.
“El mercado había esperado con gran ansiedad el discurso del presidente Bolsonaro en Davos, pero se frustró con la brevedad de sus palabras y la falta de contenido firme”, opinó André Perfeito, analista de Necton.
“El discurso de Bolsonaro sorprende por su superficialidad”, tituló el portal del diario económico Valor. “Fue una exposición simple, en la que los diversos enunciados poco se conectaban entre sí y no eran desarrollados en una secuencia de argumentos”, opinó César Felicio, autor del texto.
Para Silvio Campos Neto, economista de Tendencias Consultoria, el discurso no sorprendió puesto que el presidente Bolsonaro “no es muy especializado en temas que podrían ser explorados en una presentación de estas. Por eso era de esperarse una posición defensiva, sucinta”, dijo.
Según Campos Neto, si el mercado se frustró con la breve aparición del mandatario y con la falta de detalles sobre su agenda económica es porque “había expectativas muy grandes”.
Agencias Télam, AFP y Reuters,
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