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Según los datos trimestrales facilitados por las autoridades, la deuda nipona aumentó entre septiembre y diciembre del pasado año 14,4 billones de yenes (133.703 millones de dólares).
De acuerdo con el informe, el total de bonos emitido por el Estado japonés se situó en 539,82 billones de yenes (5 billones de dólares), las letras a corto plazo alcanzaron los 70,34 billones de yenes (651.296 millones de dólares), y otras obligaciones sumaron 59,97 billones de yenes (555.277 millones de dólares).
La cantidad de letras a corto plazo emitidas registró también un nuevo récord, debido a que el gobierno las emplea para financiar a las autoridades monetarias en sus intervenciones masivas en el mercado de divisas, que trata así de evitar el encarecimiento del yen.
Debido a los planes del gobierno de emitir 36,59 billones de yenes en bonos (unos 338.800 millones de dólares) incluidos el presupuesto del año fiscal de 2004 y cuya aprobación parlamentaria está prevista para mañana, la deuda podría sobrepasar los 700 billones de yenes (unos 6,5 billones de dólares) en el próximo año fiscal que comenzará el uno de abril.
El ministro Portavoz, Yasuo Fukuda, aseguró hoy que el Gobierno podrá controlar esta deuda masiva, al declarar que "se reducirá, si la actual gestión económica sigue su curso".
Así mismo, Fukuda señaló que la deuda llegará a su cima y entonces comenzará a decrecer si el ejecutivo aplica "políticas fiscales sólidas" en consecuencia.
La deuda japonesa es la mayor de los países más industrializados, hasta tal punto que las agencias internacionales de calificación de riesgo han llegado a degradar al país hasta situarlo por debajo de naciones que reciben ayuda oficial nipona al desarrollo.
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