5 de febrero 2002 - 00:00

JP Morgan cotiza $ 4,2 el dólar a seis meses

Buenos Aires (Bloomberg, AFP y Reuters) - La decisión de la Argentina de convertir todos los depósitos y préstamos en dólares a pesos, a tasas inferiores a las del mercado, ocasionará pérdidas por miles de millones de dólares a los bancos, y podría llevarlos a la quiebra, dijeron analistas.

Moody's Investors Service pronosticó que convertir los depósitos y los préstamos a pesos con distintas tasas de cambio precipitará a los bancos a la insolvencia. «Están pasando todo el peso de la devaluación al sector bancario», dijo Siobhan Manning, estratega de deuda soberana en Caboto USA, que gestionó la venta de bonos argentinos. «No reconocen el hecho de que el sistema bancario está al borde de la quiebra.»

• Previsión

Santander Central Hispano SA, el mayor banco español y dueño del cuarto banco argentino, ya hizo una previsión de 1.290 millones de euros ($ 1.100 millones) para cubrir pérdidas por inversiones en la Argentina, más que el valor libros de su filial Banco Río de la Plata. Santander FleetBoston Financial Corp., matriz del BankBoston, redujo sus ganancias del cuarto trimestre en $ 628 millones, más que cualquier banco estadounidense, al amortizar préstamos en la Argentina.

Los inversores esperan que el peso se desplome. Los dólares para entrega en seis meses cuestan 4,20 pesos, según cotización de JP Morgan Chase & Co. Con el nuevo paquete de medidas, el peso también flotará libremente para importaciones y exportaciones.

«La tasa de cambio flotante es positiva, pero en este momento el Banco Central también debe tranquilizar al mercado de que no se emitirán carretadas de dinero»
, dijo Juergen Odenius, jefe de estrategia mundial de mercados emergentes con Commerzbank Securities, en Londres. «No vemos ningún apoyo para el peso.»

«Las medidas no son precisamente favorables. Hay que ver la letra chica para saber si a los bancos les afectan a un punto en que van a dejar de existir tal como se los conoce hasta ahora, si esto abre una nacionalización de la banca o si subsistirá algo», dijo Pedro Rabasa, gerente del departamento económico del Scotiabank Quilmes.

«Los bonos hoy en la Argentina, emitidos por el Estado, no valen mucho que digamos»,
agregó Rabasa.

«La rentabilidad (de los bancos) seguramente habrá que recomponerla porque está bastante afectada. El gran tema para los bancos es si la economía se recupera o no, y si los activos, por lo tanto, son cobrables o no», dijo a una radio
Carlos Heller, gerente general del Banco Credicoop.

«No hay ninguna ecuación para los bancos que sea buena si los deudores no pueden pagar»
, añadió.

Desde el sector financiero, también se expresaron dudas sobre una disposición oficial que otorga a depositantes por hasta 30.000 dólares la opción de eludir la pesificación obligatoria y aceptar un bono en moneda estadounidense.

Ana Gavuzzo
, jefe de entidades financieras de la calificadora Fitch en la Argentina, dijo por su lado que «haciendo una lectura general, por el momento, no hay muy buenas noticias para el sector financiero. Pero es necesario ver la totalidad de las reglamentaciones que aún faltan, que están pendientes».

Jorge Avila
, economista de la Universidad del Centro de Estudios Macroeconómicos (CEMA), promotora de la dolarización, destacó que la deuda del Estado dará un salto. Le «generará una pérdida de unos 20.000 millones de dólares, mientras que el PBI en dólares se reducirá a la mitad», dijo.

«Hay un aumento del endeudamiento considerable, pero es el costo para salir del sistema dolarizado», opinó por su parte
Guillermo Corzo, economista de la Fundación Capital.

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