El JP Morgan en su último informe sobre la Argentina distribuido a sus clientes destacó el contraste entre la erosión política y las sólidas tendencias macroeconómicas. El banco de inversión hace un repaso de la situación actual del país y habla hasta del impacto que tendría en el dólar un cambio en la presidencia del Banco Central (a Prat-Gay, casualmente ex JP Morgan-le vence el mandato en setiembre). Estos son los puntos principales del informe:
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• Actualmente la administración Kirchner es lo suficientemente afortunada como para retener un alto apoyo popular y disfruta de amplios recursos fiscales.
• El potencial de las fricciones políticas para poner en riesgo el balance económico es sólo apto para acelerarse cuando la carrera para las elecciones legislativas de octubre de 2005 desate fuerte presión dentro del PJ.
• Se cree que el ministro Lavagna favorece un objetivo de tipo de cambio discrecional en lugar de las metas de inflación que prefiere el Banco Central. La presidencia de esta entidad vence en setiembre y, si cambia de manos, crecerá la sensitividad al riesgo del cambio a una política favoreciendo un peso más débil (dólar más alto). El pronóstico del JP Morgan para fin de año se mantiene a 3 pesos con riesgo de inclinarse a 3,05 pesos. • Los datos económicos continúan brindando noticias positivas. El 0,6% de incremento de los precios en junio refleja la fortaleza de la demanda inter-na. La producción automotriz se aceleró más en junio dando so-porte a los datos de producción industrial de ese mes que se darán a conocer en dos semanas.
• La inflación acumulada en los últimos doce meses de 4,9% está por debajo del objetivo de 7-11% para 2004. Las medidas administrativas adoptadas esta semana en determinadas importaciones de Brasil probablemente pondrán presión para el índice mayorista y posiblemente al minorista.
• La tensión social se incrementó últimamente pero una distinción clave debería hacerse entre las huelgas y los cortes de caminos dado que tienen diferente origen y consecuencias políticas. El número de huelgas saltó en marzo y se mantiene elevado desde entonces, reflejando las demandas salariales de los empleados públicos.
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