Podríamos decir que el anuncio de un acuerdo entre los EE.UU. con otras "superpotencias" por el tema Iraní fue lo que dio el puntapié final para que la rueda terminara con los tres principales índices accionarios rozando los máximos del día. También podríamos decir que la baja del Indice de la Actividad Manufacturera del mes de mayo (del ISM) a 54,4 unidades, reflejando una economía que sigue creciendo, pero de manera lenta, fue lo que disparó la suba en las primeras horas de la mañana. Por otro lado, tal vez fuera la encuesta ICSS-UBS que mostró un fuerte incremento en las ventas minoristas lo que entonó el buen humor. O si se quiere, podríamos achacarlo todo, o parte, al incremento en la productividad no agrícola del primer trimestre (trepó 3,7%). Hay quienes dicen, tal vez el motor de la suba fuera la nueva baja del precio del petróleo que quedó en u$s 70,34 por barril, o la del oro (y otros commodities) a u$s 633,5 por onza. ¿Y por qué no la baja de la tasa a 10 años que finalizó el día en 5,108% anual? ¿Y el dólar que trepó a 112,71 yenes (aunque retrocedió a u$s 1,287 por euro)? Fuere cual fuere la causa -o las causas-, el mercado arrancó junio con el Promedio Industrial trepando 0,82% a 11.260,28 puntos, el S&P500 1,23%, el NASDAQ 1,88% y el Russell 2000 2,2%, anotándose la mayor suba de las últimas seis semanas. Es cierto que -la suba- puede parecer " demasiada" en vista de la incertidumbre que rodea a los datos sobre el empleo que conoceremos una hora antes de la apertura bursátil, pero el mero hecho de cambiar la hoja del calendario justifica para muchos olvidar el pasado y concentrarse sólo en "lo bueno". Tal vez no sea ésta una actitud muy "sabia", pero cuando el mercado anda de parabienes, poco y nada suele importar la "sabiduría".
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