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25 de junio 2003 - 00:00

Kirchner pretende negociar, en persona, acuerdo largo con FMI

Ayer culminó la visita del N° 1 Horst Köhler con definiciones importantes de lo que será el nuevo acuerdo con la Argentina. El Fondo insiste en un programa a 3 años, pese a los pedidos de Roberto Lavagna de un stand-by por igual período. Fue el propio Néstor Kirchner quien se comprometió a avanzar en ese plazo en la cena mantenida en la residencia de Olivos. El funcionario del FMI recalcó, además, al gobierno la necesidad de respetar los derechos de los acreedores. Incluye aquí a los retrocesos ocasionados por la "ley Clarín" y la suspensión de ejecuciones hipotecarias. Será clave el viaje que Kirchner realice por Europa dentro de tres semanas.

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Claro, alrededor de esa declaración hubo matices de distinto tipo. Por un lado, un comienzo áspero, como suelen ser los de Kirchner: «Ustedes pasearon en andas a Carlos Menem por el mundo, toleraron un endeudamiento insoportable y ahora quieren que yo pague la factura». También alguna ingenuidad, como mencionar una cifra con la cual se podría satisfacer a los acreedores: 2.500 millones de dólares, lo que con la dimensión actual de la economía y con la actual cotización del dólar equivale a 2,25% del PBI. Una novedad de la charla fue que el Presidente no mencionó la palabra «quita», lo que supondría una estrategia negociadora más audaz.

Si se recuerda el comportamiento de Kirchner en sus negociaciones con el poder central, cuando viajaba a Buenos Aires como gobernador de Santa Cruz, la del lunes por la noche fue una exhibición clásica del temperamento presidencial: golpeó primero la mesa, ganó de mano en el reproche y finalmente dejó en claro su vocación por acordar como el mejor alumno. Fue gracias a este temperamento que se hizo amigo de Domingo Cavallo, a quien acompañó hasta una hora antes de la caída final. «Usted podría haber deseado una reunión con menos dureza que ésta pero dentro de un tiempo va a agradecerme que haya sido claro, y hasta duro, porque es la forma de que los compromisos se cumplan», insistió el Presidente.



Los demás temas de discusión, desde la ley de coparticipación hasta la magnitud del superávit primario, quedaron para la negociación técnica, en la que cada parte peleará por incluir (el FMI) o evitar (el gobierno) cuestiones. En cambio el funcionario del Fondo puso de manifiesto su preocupación porque la ansiedad electoral del gobierno termine desfigurando la política fiscal desde ahora hasta diciembre. También la situación de la banca pública desvela al alemán y lo dijo: «Hay que fijar límites para el financiamiento del Estado en todos sus niveles».



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