Néstor Kirchner celebrará hoy ante el Congreso el fin del canje de deuda y el inicio de una nueva era. Será una corta sesión -el Presidente debe partir a la asunción del mando en Uruguay-, pero se esperan protestas por la falta de información en el caso Southern Winds. Se teme, además, que el Presidente caiga en un triunfalismo excesivo y comprometa la imagen del país, que todavía debe renegociar su acuerdo con el FMI. Sería una señal negativa en lo político y en lo económico que el peronismo festejara los anuncios con la misma euforia lamentable que lo hizo en diciembre de 2001, cuando Adolfo Rodríguez Saá proclamó el default. Y puede perjudicar también a la economía que se minimicen el papel futuro del Fondo en la renegociación de tarifas y la relación con el G-7 y con los acreedores que quedaron fuera del canje. La oposición intentará recordar, además, que aún resta negociar con aquel organismo el pago de u$s 7.000 millones este año. Esos argumentos, sumados a una pobreza que aún ronda 50% de la población y al peligro de inflación, justifican que el Presidente actúe con la precaución que le exigen incluso dentro de su gobierno.
Kirchner ingresará hoy al Congreso a las 8.30, aunque la Asamblea Legislativa que inaugurará el 123º período ordinario de sesiones comenzará a sesionar a las 8,
Ese pánico en el peronismo seguía ayer intacto, tanto como el que parecen tener a un posible incendio o atentado que llevó a extremar hasta el ridículo la cantidad de matafuegos, bomberos, médicos y ambulancias que harán guardia dentro y fuera del Palacio del Congreso.
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