La aerolínea estatal debería duplicar ventas para no perder
-
Georgieva advirtió que la guerra en Medio Oriente elevó el costo de la energía
-
El Banco Mundial cuestionó el régimen de Tierra del Fuego y lo calificó como una "política industrial fallida"
Mientras tanto, entre hoy y mañana se conocería el texto definitivo del decreto por el cual el gobierno de Eduardo Duhalde creará una nueva compañía aérea estatal, sobre la base de las rutas aéreas que operaba LAPA. Esta nueva empresa estatal absorbería los 850 empleados de la aerolínea y contaría con 5 aviones de los cuales sólo 2 (una sola unidad funcionaría con normalidad) serían propiedad de la empresa.
•Costo
El costo aproximado de mantener viva a la nueva aerolínea, con los 5 aviones en funcionamiento y llegando a los 10 destinos, es de entre 2,5 y 3 millones de dólares mensuales. Tomando en cuenta la ecuación de ocupación actual, por lo menos la aerolínea estaría perdiendo unos 500.000 dólares mensuales (1,5 millón de pesos a $ 3 el dólar). A priori, ése es el número que debería aportar el Estado para mantener en funcionamiento a la nueva LAPA. En este cálculo, no se tiene en cuenta la inversión en publicidad ni el costo de venta de pasajes, con lo cual el número puede ser levemente superior.
•Problema
Pero hay otro problema fiscal para la estatización de LAPA. En el concurso presentado por la empresa (que seguiría su vía judicial independientemente de la vida de la compañía), hay unos 150 millones de pesos que los acreedores (entre ellos, el propio Estado por deudas impositivas y previsionales) deberán procurar cobrarles a los antiguos dueños de la empresa. Sin embargo, hay unos 75 millones de pesos generados luego del concurso y no se sabe si deberían o no ser absorbidos por la nueva compañía. Jurídicamente, no hay casos de estatizaciones de deudas flotantes generadas por concursos, como serían estos 75 millones. Algunos juristas aseguran que, obligatoriamente, por una cuestión de responsabilidades civiles y económicas, pasarían al pasivo de la nueva aerolínea. Una interpretación más laxa del código comercial habla de que una sociedad nueva creada sobre la base de una anterior no tiene por qué asumir un pasivo si existe un dueño anterior.
Hay otro problema judicial para la operación que quiere encarar el gobierno. En el contrato de traspaso de Aerolíneas Argentinas al sector público de 1990 figura una cláusula donde se le prohíbe expresamente al Estado argentino explotar, subsidiar o participar en una empresa del sector. La idea era que de ninguna manera el Estado compita contra Aerolíneas, lo que obviamente estaría violentado con la creación de una LAPA pública. Según voceros del gobierno, Aerolíneas no podría en un principio palos en la rueda a la operación de creación de una empresa pública de aviación, por lo menos en el corto plazo. La posición oficial de la aerolínea privada es esperar a conocer el texto del decreto y los primeros pasos de la nueva empresa.
El sábado fue Duhalde el que personalmente bendijo la creación de una aerolínea estatal al asegurar que estaba a punto de firmar el decreto y que «va a ser una gran cosa la que se va a hacer». Hablaba de lo que generaría la empresa en favor de los trabajadores de la empresa. El proyecto del gobierno es «desarrollar una sociedad anónima pasible de privatizarse a corto plazo y que se optimice para poder, incluso, regular el mercado», porque «que el marco regulatorio dice que no puede haber una empresa que tenga más de 70% del mercado aerocomercial», según aclaró el Aníbal Fernández. Además, también se indicó que la empresa quedará en manos del Estado por el tiempo «más corto posible» y que en ese período se intentarán «consolidar las rutas de cabotaje y, a lo mejor, incorporar alguna ruta regional».




Dejá tu comentario