La Argentina continúa aún siendo "terriblemente débil"
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Guillermo Calvo hizo un diagnóstico que contrasta con el optimismo oficial sobre el estado de la economía.
Además, aseguró que la Argentina continúa «terriblemente débil» y señaló que, en estas condiciones, «será improbable que vuelva a recibir inversiones internacionales».
Guillermo Calvo: Efectivamente, es interesante notar que la entrada de capitales a principios de la década del '90 se produce luego de la Guerra del Golfo, pese a la recesión en los Estados Unidos. Hoy este fenómeno se repite, pero muchas cuestiones cambiaron. Por ejemplo, ahora la región está muy endeudada. La reducción generalizada del riesgo-país tiene que ver con el ánimo de los inversores del Norte, que salieron a buscar mejores rendimientos, porque se están pagando tasas de 0% en mercados desarrollados.
G.C.: El principio es inobjetable, el problema es la implementación y el control de un esquema de este tipo, sobre todo en países -como en el caso de la Argentina- con elevados niveles de corrupción. En general, lo que produce es un cambio de composición, ya que de dinero de corto se pasa a mediano plazo. Pero, con el tiempo, esto sólo afecta a la capacidad de recibir fondos que tienen las PyMEs, porque las grandes empresas y los inversores sofisticados están en condiciones eludir este tipo de controles.
P.: ¿Cómo puede evitarse que este ingreso de capitales no vuelva a generar los problemas que ocasionó, por ejemplo, el tequila en 1994-1995?
G.C.: La Argentina está terriblemente débil. Una persona sana con un resfrío ni lo siente, pero a una enferma lo puede matar. Vamos a estar muy sensibles a este ingreso y egreso de fondos. Lo que se puede hacer es tener un gobierno fuerte y abordar temas clave, como una reducción del nivel de la deuda respecto del PBI.
P.: ¿Cómo evalúa la evolución del ciclo económico en el país?
G.C.: Ahora tenemos recuperación, porque hay una subutilización de la capacidad instalada. Pero no vamos a tener crecimiento hasta que no cambiemos las instituciones. Me cuesta pensar que sobre estas bases podamos crecer sostenidamente. Este año podría crecer 5%, pero técnicamente no lo llamaría crecimiento, sino recuperación. Con las instituciones que tiene el país, será muy difícil que venga alguien a invertir.
P.: ¿Qué otras cuestiones debería encarar el nuevo gobierno para retomar una senda de crecimiento?
G.C.: La verdad es que tendrá poco margen de maniobra para actuar. Hay que aprovechar este ingreso de capitales para hacer las tareas pendientes y reforzar las instituciones. El tema de la deuda es fundamental, pero también asegurar un fuerte superávit primario para pagar. Por lo menos, debería llegar a 4% del PBI, lo cual no es fácil. También debe encararse la resolución del sistema financiero, pero ello se mezcla con la resolución de la deuda.Y, por supuesto, asegurar los derechos de propiedad. Es negativo que se postergue otra vez la cuestión de los remates de hipotecas.
Entrevista de Pablo Wende




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