9 de julio 2004 - 00:00

La Argentina reparará los barcos de Chávez

Néstor Kirchner siguió ayer con atención los abrazos del venezolano Hugo Chávez a Felipe Solá en el astillero bonaerense de Río Santiago, cerca de La Plata.
Néstor Kirchner siguió ayer con atención los abrazos del venezolano Hugo Chávez a Felipe Solá en el astillero bonaerense de Río Santiago, cerca de La Plata.
Como pocas veces, Néstor Kirchner resignó ayer el protagonismo: le cedió la escena a Hugo Chávez que, entre citas a Perón y Evita, y estrofas cantadas a capella, se apropió del show que los dos presidentes compartieron en el astillero de Río Santiago, en Ensenada.

Casi un arrebato diplomático del Presidente que en un alto de la cumbre del Mercosur, en Puerto Iguazú, invitó a Chávez a viajar a Buenos Aires, paso previo a volar hacia Ensenada a anunciar, a coro, el acuerdo comercial para que en Río Santiago se reparen buques venezolanos.

Y el caribeño, que el 15 de agosto enfrentará un referéndum que podría obligarlo a dejar el poder, aceptó sin remilgos. «Y si me propone ir esta noche a la Patagonia por ahí me quedo unos días más», comentó, jocoso, después desde el escenario que la organización montó entre dos barcazas de buques en construcción.

Ceremonioso, el venezolano se abrazó al micrófono y habló, a pesar de que había prometido hacer un discurso corto, casi 50 minutos. A su lado, Kirchner se frotaba las manos espantando el frío que, al borde del río, cuando caía la noche, era impiadoso.

No más de quinientas personas entre trabajadores del astillero, fieles del jefe local, el radical kirchnerista Mario Secco -que además venera a Fidel Castro y es amigo de Chávez-y aplaudidores de la franquicia local de la FTV de Luis D'Elía, que acaba de visitar Venezuela.

• Admiración

Para los piqueteros, Chávez sólo tuvo elogios. «Admiro a ese movimiento: soy uno de ellos», le dijo a un canal de TV venezolano antes de partir de Misiones hacia Buenos Aires, desde donde, luego, voló en helicóptero junto a Kirchner hasta Ensenada.

Fue la continuidad de otros acuerdos firmados el miércoles en Puerto Iguazú: allí ambos presidentes convinieron que los canales estatales de TV -el «7» de la Argentina y el 8, Venezolana de Televisión-comenzarán a diseñar, en conjunto, una señal sudamericana.

Felipe Solá
, como anfitrión, tuvo su propia cosecha: luego del viaje que compartió a China con Kirchner, se mostró compinche con el patagónico. «Mi amigo y compañero Néstor Kirchner, mi amigo y compañero, Hugo Chávez Frías», saludó, detallista, el bonaerense.

«En vez de que se hagan en Houston, queremos que se construyan acá, que en vez de 'Made in USA' digan 'Hecho en la Argentina'»,
dijo Chávez para explicar por qué selló con Kirchner el acuerdo comercial.

«El Presidente es un travieso. Me dijo: 'Hugo vamos a Ensenada a anunciarlo'. Y aquí estoy», aseguró, confidente, el venezolano que abrió su discurso dando vivas por «el general Perón», el «presidente Kirchner» y el «pueblo argentino», que se «levantó entre los muertos como Lázaro».

Antes, durante la recorrida del astillero, Chávez se excusó de opinar sobre los tironeos entre Kirchner y Eduardo Duhalde. «Soy amigos de ambos, así que no quiero decir nada», se excusó el venezolano.

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