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En respuesta a la crisis financiera de 2008/2009 que dejó a Estados Unidos en una fuerte recesión, la Reserva Federal (Fed) inyecto miles de millones de dólares a la economía para reactivarla. Esa política estimuló inversiones más arriesgadas, como las la de la bolsa.
"El actual mercado alcista comenzó con tasas de interés más bajas que cualquier otro mercado alcista y ayudó a alimentar el crecimiento y los ingresos de las empresas", sostiene Stovall. Los precios de la bolsa treparon así más de 300% en nueve años.
Este contexto favorable a las empresas estadounidenses tuvo lugar al tiempo que el crecimiento económico conocía un alza ininterrumpida prácticamente a lo largo de diez años, un ciclo excepcionalmente prolongado.
Las empresas se beneficiaron además, desde la llegada al poder de Donald Trump en 2017, de una reforma que redujo sus impuestos de 35% a 21%, lo que hizo que sus ingresos se inscribieran este año "en el libro de los récords", según señaló la sociedad de investigaciones DataTrek.
Pero tras una década de crecimiento, lo que se plantea actualmente con insistencia es el tema del aterrizaje.
"Los mercados alcistas no mueren de vejez sino de miedo", piensa Stovall, y estima que el principal riesgo proviene de la posibilidad de una recesión. La mayor parte de los analistas no prevén, sin embargo, un escenario de ese tipo a corto plazo.
"Yo estaría mucho más preocupado si los resultados de las empresas o los indicadores económicos comenzaran a ralentizarse, lo cual marcaría el fin del ciclo de crecimiento", observa Art Hogan de la firma de inversiones B. Riley FBR.
El aumento progresivo de las tasas de interés de la Fed, iniciada en 2015, está siendo vigilado, en la medida que esta política podría alentar a los corredores a reequilibrar su portafolios en beneficio de la deuda estadounidense a través de los bonos del Tesoro, menos riesgosos y cada vez más remuneradores.
Las tasas, no obstante, están evolucionando aún a niveles históricamente muy bajos. Según un estudio conducido por Stovall, "las tasas de interés deben situarse como mínimo 1,5 puntos por encima de la inflación, lo que correspondería actualmente a 4%, para desatar un 'bear market', pero están evolucionando entre 1,75% y 2%".
El nivel de valorización de las empresas estadounidenses es también objeto de debate.
La relación entre el precio medio de las acciones y las ganancias de las empresas está en los niveles de 2007, justo antes de la crisis financiera, y muy lejos del nivel del año 2000, justo antes del estallido de la burbuja de Internet.
"Estos niveles son más sanos que los de comienzos de año", estima Chris Low, economista jefe de FTN Financial.
En parte gracias al aumento de las tasas decidido por la Fed, "este año las ganancias del mercado bursátil han sido modestas a pesar de los récords", subrayó. Una buena cosa, remarcó, para evitar que el desplome sea demasiado brutal.




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