Datos sobre una fuerte caída de la producción industrial y nuevas pérdidas millonarias de los bancos hacían presagiar ayer otra jornada negra en Wall Street. Pero a última hora aparecieron inversores dispuestos a asumir riesgos y aprovechar los precios baratos. El Dow terminó con una suba de casi 5%, después de haber estado 4,5% abajo. La recuperación no llegó a sentirse de lleno en América latina. El mercado porteño finalizó neutro, pero los bonos sufrieron fuertes caídas y el riesgo-país subió 3%.
A las 16, en una sesión de gran volatilidad,
los rostros de los operadores cambiaron. Primó la suba en otro día agitado.
Nueva York - Wall Street amaneció ayer con ganas de subir, y ni los relativamente malos resultados de dos de los mayores bancos estadounidenses, Citigroup y Merrill Lynch, ni la acumulación de pruebas de estancamiento económico consiguieron impedirlo.
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En una de las sesiones más volátiles de los últimos años en la Bolsa de Nueva York, los inversores lograron recuperar en la recta final de la sesión parte del terreno perdido el miércoles.
Ayer, el Dow Jones de industriales, el principal índice de Nueva York, subió 4,68%, el NASDAQ avanzó 5,49% y el S&P 500 ganó 4,25%.
El miércoles el Dow Jones registró la segunda mayor caída diaria por puntos de su historia y prácticamente neutralizó lo conseguido sólo dos días antes, cuando inauguró la semana con el avance más fuerte desde su creación, en 1896.
Día grande
La extraordinaria volatilidad de la que están haciendo gala los mercados bursátiles esta semana tuvo ayer su día grande en Nueva York: el índice VIX, que mide la volatilidad de la sesión entre los valores del S&P 500, superó 80% por primera vez en sus 18 años de historia.
La Bolsa permaneció errática, pero poco después se neutralizó con nuevos datos macroeconómicos que ponen de manifiesto, una vez más, la maltrecha situación de la economía estadounidense.
Así, se conoció, entre otros parámetros, que la producción industrial bajó en setiembre 4,5% respecto de un año antes y 2,8% frente al mes anterior, lo que supone la mayor caída mensual en casi 34 años.
Además, se publicaron resultados empresariales poco alentadores (entre otros, de las aerolíneas Continental y Southwest).
Esos datos neutralizaron el optimismo que podría haber aportado otros como el de la inflación interanual, que en setiembre bajó cinco décimas; y la mensual, que fue nula respecto de agosto, lo que alimentó la posibilidad de que la Reserva Federal acuerde un nuevo descenso de los tipos de interés, situados en 1,5%.
También se publicó que las solicitudes de subsidio por desempleo bajaron en 16.000 en la última semana, aunque el promedio mensual alcanzó su cifra más alta en siete años.
Esta amalgama de datos embarulló una sesión que también se vio condicionada por las importantes pérdidas acumuladas en Europa, donde los temores a una recesión mundial pesaron más que las buenas intenciones de políticos e instituciones.
Sin embargo, los inversores en Wall Street no estaban dispuestos a cerrar el tercer día consecutivo de descensos y, tras una jornada con altibajos de casi 800 puntos, lograron sacar provecho del día.
Incluso el sector financiero cerró con un avance de 2,11%, pese a que antes de que abriera el mercado presentaron resultados dos de sus grandes figuras: Citigroup y Merrill Lynch.
Este último, comprado el mes pasado por Bank of America, informó que en los nueve primeros meses del año perdió 14.498 millones de dólares, 7.471 de ellos en el tercer trimestre debido en gran parte a nuevas amortizaciones multimillonarias.
Merryll finalizó con una suba de 0,6% y avanzó otro 1,47% en las operaciones electrónicas posteriores, mientras que Citigroup cerró con un descenso de 2,03% la sesión regular y de 0,57% las contrataciones tras el cierre.
Incertidumbre
Ambos bancos están entre los nueve a los que las autoridades estadounidenses han decidido inyectar capital público para hacer frente a los efectos que la crisis financiera está teniendo en la banca nacional, con el ánimo de aumentar la confianza en ella y reactivar así el mercado crediticio.
«Es un mercado incierto y errático», Sostuvo Lee Olver, estratega de renta fija de SMH Capital en Houston.
La ansiedad de los inversores se acentuó con las malas noticias económicas, ya que la producción industrial estadounidense sufrió en setiembre su mayor caída mensual desde 1974 y un índice clave sobre la actividad fabril regional cayó en octubre a un mínimo de 18 años.
Los economistas dijeron que los datos eran consistentes con una recesión. En este contexto, la tasa de la nota a un mes subió 4 puntos básicos, mientras que la renta de papeles similares llegó a aumentar hasta 29 puntos.
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