La revista inglesa «The Economist» sostiene que el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, no bajará la tasa de interés norteamericana tan pronto como algunos analistas prevén. El artículo «The Fed keeps its head» sostiene que Bernanke no cederá ante las presiones de los inversores. Veamos.
El presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, es un hombre que tiene muchos sombreros. Durante su corta presidencia tuvo la suerte de tener que usar sólo uno de ellos: el de defensor de la estabilidad de precios.
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Esto empezó a cambiar el 9 de agosto, cuando el mundo se despertó ante una nueva situación de iliquidez. La evaporación de los créditos de corto plazo forzó a la tasa de los «federal funds» muy por encima de su nivel promedio, obligando a la Reserva Federal a intervenir y defenderla teniendo que aceptar como colateral para sus préstamos, en algunos casos, los valores respaldados en hipotecas. Desde entonces, Bernanke ha estado utilizando cuidadosamente su «chapeau» de prestamista de última instancia, señalándoles a los mercados que existirá suficiente crédito para asegurar el normal funcionamiento de las plazas.
Sin embargo, las condiciones se siguieron deteriorando. Una catarata de malas noticias sobre caídas de empresas y fondos involucrados en el mercado de hipotecas norteamericano han causado migrañas financieras alrededor del mundo.
Los inversores deberían pensarlo dos veces antes de suponer que Bernanke reducirá pronto la tasa de interés norteamericana. Mientras la perspectiva en Wall Street pueda ser de corto plazo, la Reserva Federal mirará más allá del comportamiento de un subsector de la economía durante poco tiempo.
No es el trabajo de la Fed el proteger a los actores financieros del riesgo y Bernanke sin duda se da cuenta de que su credibilidad está en juego. Si un recorte en la tasa se traduce en inflación, será muy difícil para la Reserva Federal revertir rápidamente la situación.
El presidente del banco central norteamericano también debe tener en cuenta las críticas que surgen cuando lo comparan con su predecesor, Alan Greenspan, quien provocó una tendencia alcista al reducir la tasas a 1% en 2001, incentivando al mercado a una renovada fase de exuberancia.
Bernanke está al tanto de cuáles responsabilidades le pertenecen y cuáles no. No hay que esperar que se incline ante las demandas de los inversores que están sufriendo las volatilidades actuales.
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