30 de mayo 2014 - 23:27

La estrategia argentina con el Club de Paris

Con el objetivo final de fortalecer el nivel de reservas internacionales y dejar en claro el compromiso de cancelar las deudas que el país ha contraído a lo largo del tiempo, el Gobierno Nacional inició una estrategia que incluye tanto la negociación final con el Club de Paris como así también la apelación en la Corte Suprema de Justicia norteamericana por el caso de los llamados "fondos buitre".

Ambas estrategias van de la mano. Argentina ha logrado apoyos importantes de varias naciones respecto de la resolución judicial sobre la situación con los Buitres en Estados Unidos. Y, al mismo tiempo, se estima que en mayo puede haber cierta definición con respecto a la regularización de la deuda con el Club de París, que agrupa a las principales potencias económicas del mundo. Todas consecuencias que aún subsisten del default del 2001.

El Club de París es un foro informal multilateral de acreedores oficiales y países deudores. Su función es coordinar formas de pago y renegociaciones de deudas de los países e instituciones de préstamo. Está conformado por 19 países coordinados por Francia y entre los que se destacan Alemania, Estados Unidos, el Reino Unido y Japón, entre otros. No se trata de un banco ni tampoco de un organismo de crédito como el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial. Sin embargo, de manera bilateral ofrece préstamos y se ha convertido con el tiempo en un símbolo respecto de la normalidad en materia financiera y económica.

La lógica es: si se está bien con el Club de Paris que reúne a los gobiernos de los países más desarrollados de mundo -que son generalmente los acreedores- se estará bien con los organismos financieros internacionales y finalmente con el mercado mundial.

De aquí la necesidad de normalizar esa situación. Luego del default del año 2001, la Argentina mantiene una deuda impaga con el grupo por unos 9.000 millones de dólares. Estas negociaciones se reactivaron en enero de 2014 cuando el ministro de economía Axel Kicillof realizó un viaje a París para presentar un documento con "Lineamientos Macroeconómicos" que fue discutido por dos meses.

Desde aquella presentación se sucedieron una serie de intercambios hasta que finalmente el Directorio del organismo aprobó la propuesta. Por esto mismo, se confirmó en los últimos días la invitación al gobierno argentino para acercarse con el fin de negociar finalmente el pago de la deuda durante la última semana de mayo. El mayor acreedor de la Argentina dentro del Club es Alemania (se le adeuda el 30% del total) y luego aparece Japón (con otro 25%).

Una de las trabas que frustró la mayoría de los intentos fue la negativa del gobierno argentino de aceptar el control de un eventual acuerdo por parte del FMI, auditoría que el Club de París impone como condición, conforme su estatuto. En este sentido, la estrategia argentina estuvo basada en tres principios fundamentales.

En primer lugar, que nuestro país asume el compromiso de resolver el problema de sus deudas impagas y procura regularizarlas para dar previsibilidad. En segundo lugar, que la solución que ofrecerá no se hará a expensas del crecimiento doméstico, ya que sin expansión económica sería imposible el pago. Se asume, de este modo, que el pago de deudas no puede comprometer el bienestar del pueblo argentino ni el proceso de inclusión social desplegado en todos estos años. Finalmente, demuestra que Argentina no paga a cualquier costo, sin aceptar condicionamientos que pongan en duda su legítima soberanía en las decisiones de política económica.

A fines de mayo se dará la negociación final y Argentina espera a partir de estos principios solucionar uno de los temas más controvertidos heredados de la crisis del 2001. El objetivo es dar una señal clara a aquellos inversores interesados en financiar proyectos productivos en Argentina, asegurando que el país asume y cumple con sus compromisos externos pero, a la vez, se mantiene firme en no negociar por ello la inclusión social y la distribución del ingreso que han sido sus principales banderas.

Gustavo Smith. Economista integrante del Grupo de Estudio de Economía Nacional y Popular (GEENaP).

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