"La gente quiere dólares, no hay nada más que explicar" (Alemann)
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Periodista: ¿Es optimista luego de conocer el plan económico de Jorge Remes Lenicov?
Roberto Alemann: Ni pesimista ni optimista. Hay que esperar. Evidentemente lo que se privilegió es seguir de cerca lo que manda el «Consenso de Washington» (lo que dicta el G-7) a rajatabla. Esto es flotación única, manejar una tasa de cambio, poca emisión y poco déficit. Los estados desarrollados quieren que la Argentina se comporte como el resto de los países.
P.: El plan puede ser aceptado en principio por el G-7, ¿pero puede tener consenso en el público?
R.A.: El problema es que resulta que los ahorristas quieren dólares y no otra cosa. No les importan las restricciones ni lo que digan los ministros, buscan dólares. La gente quiere dólares, no hay más nada que explicar. El gobierno les da pesos y limita la compra de dólares. Esto, inevitablemente, producirá un encontronazo que viviremos en los próximos días desde que el mercado comience a funcionar.
R.A.: No hace 11 años, hace 27 que la gente piensa así, desde la gestión de Celestino Rodrigo. Dependerá de la confianza que se genere y de la fuerza del gobierno para aguantar la embestida. Por ahora resistirá con reservas, aparentemente ésa es la política y el eje del plan.
P.: ¿Es buena idea vender tipo goteo entre 20 millones y 30 millones de dólares diarios para sostener el precio?
R.A.: Es poca plata y evita un desparramo, pero no es una política para largo plazo.
P.: Usted fue probablemente el último ministro de Economía, en el '82, que dejó flotar libremente el dólar. En un principio la experiencia funcionó. ¿De qué depende que ahora también sea una experiencia exitosa?
R.A.: A veces depende de las circunstancias y a veces de las personas. En el primer caso podría ayudar una buena cosecha y las posibilidades de venderla. Está también el factor que anunció Remes de un superávit comercial de 12.000 millones de dólares, 1.000 millones por mes; lo que evidentemente se dará por la caída estrepitosa de las importaciones y no por más exportaciones. Para los fines de la flotación sería positivo. Para la economía es un desastre y una calamidad que siempre se paga en el mediano plazo.
P.: ¿Cómo juega el segundo factor, la personalidad de Remes Lenicov?
R.A.: Es neutro. No genera ni confianza ni desconfianza. Pero es un hombre que por lo menos transmite tranquilidad y serenidad.
R.A.: Los números que presenta Remes Lenicov se adaptan al criterio fiscal que pide el 6-7, esto es déficit base caja. Personalmente tomo como importante el déficit como la deuda que se genera en un año. En 2001 la cifra fue de u$s 20.000 millones, divididos en 10.000 millones en caja, 5.000 en las provincias, 3.000 en los intereses postergados, 1.000 en LECOP y otros 1.000 en patacones. Para 2002, como piso se suman los 3.000 millones de pesos de caja, 10.000 aproximadamente de la operación de bonos para la pesificación de la economía y no menos de 2.000 en las provincias. Esto suma 15.000 millones de pesos. Esa es la cifra fiscal que me preocupa.
P.: ¿Más allá de lo que finalmente ocurra, cuáles serán las consecuencias del conflicto entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo y la Corte Suprema?
R.A.: Obviamente es un nuevo síntoma, uno más, de la crisis. Es además una cuestión irresponsable de los dos lados. El problema es que no genera sorpresa, porque dentro de la crisis terminal en la que estamos nada sorprende. Pero olvídese si alguien estaba pensando en invertir en el país por varios años más.




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