El IPC de la zona euro subió un 2,8% en junio, por debajo de lo esperado por el mercado, tras un aumento del 3,2% en mayo, según los datos interanuales provisionales publicados el miércoles por Eurostat, la agencia estadística de la Unión Europea.
La inflación de la zona euro retrocede al 2,8% en junio tras cuatro meses al alza
Se desaceleró tras el 3,2% de mayo y estuvo por debajo de las previsiones del mercado. El dato marca el fin de cuatro meses de aumentos consecutivos, lo que podría reducir la urgencia del Banco Central Europeo para nuevas subidas de tipos de interés.
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El índice de precios al consumidor (IPC) de la zona euro se desaceleró al 2,8% en junio, marcando una disminución respecto al 3,2% de mayo y situándose por debajo de las previsiones del mercado.
Cabe precisar que un sondeo realizado por la agencia Reuters había previsto una inflación del 3,0%.
Excluyendo la energía y los alimentos no procesados, la inflación "subyacente", que trata de eliminar las distorsiones provocadas por la alta volatilidad de dichos componentes, los precios subieron un 2,2% en junio, tras un aumento del 2,3% en mayo.
Excluyendo la energía, los alimentos no procesados, el tabaco y el alcohol, los precios subieron un 2,4% en junio, tras un aumento del 2,6% en mayo.
Cambio de tendencia
La cifra pone fin a cuatro meses consecutivos de incrementos en el índice de precios al consumo (IPC) y llega apenas unas semanas después de que el Banco Central Europeo (BCE) elevara los tipos de interés por primera vez en casi tres años. Esa decisión había sido adoptada en respuesta al repunte de los precios en lo que va de año y al riesgo de las tensiones energéticas por la guerra en Medio Oriente.
De esta manera, el dato supone un cambio de tendencia tras un arranque de año con aumentos continuos, que habían llevado a los mercados a descontar un endurecimiento de la política monetaria.
Cabe recordar que entre febrero y mayo, la inflación pasó de niveles próximos al objetivo del 2% a alcanzar el 3,2%, impulsada principalmente por el fuerte encarecimiento de la energía tras el cierre del estrecho de Ormuz y las dificultades en el suministro del petróleo y del gas.
La moderación de la inflación en junio no elimina la incertidumbre de los últimos meses, pero sí reduce, al menos de momento, la urgencia de la zona euro por ajustar los tipos de interés. El descenso hasta el 2,8% sugiere que el repunte previo podría haber sido menos persistente de lo que se temía.
Pese a ello, la evolución de los precios energéticos será determinante para comprobar si la desaceleración responde a un cambio de tendencia o únicamente a una corrección puntual tras varios meses de tensión.


