16 de agosto 2002 - 00:00

La Mediterránea prepara plan para salir de la crisis

Los economistas de la Fundación Mediterránea elaboraron su nuevo plan económico: que la Argentina adopte un esquema de convertibilidad con tipo de cambio flotante y que en lugar de bonos del Estado (BODEN), los bancos otorguen CEDRO 2007, que devolverán los depósitos pesificados a 1,4 más CER, pero además con un seguro de cambio a cargo del gobierno. De esa forma, si llegado el vencimiento el valor que tuviera el depósito en dólares se ubicara por encima del monto que arroja el CEDRO 2005, el Estado debería compensar la diferencia.

Con estas dos propuestas como eje, el IERAL, que es el centro de investigaciones económicas financiado por la fundación, presentará en los próximos días de manera oficial su plan de crecimiento y estabilización del país.

• Detalles

Ambito Financiero pudo conocer los detalles de la propuesta que afilan desde hace varias semanas los casi 30 investigadores que tiene en la Capital Federal y en las cinco sedes regionales.

En el frente cambiario, la idea central es que la política monetaria que siga el gobierno tenga la misma disciplina que la convertibilidad, pero sin atar el tipo de cambio, que funcionará como un termómetro de que las reglas monetarias y fiscales previstas en el presupuesto se están cumpliendo.

«La gente no monitorea el presupuesto para ver si se cumple o no; en cambio, tendrá la posibilidad de monito-rear que no se rompa la disciplina fiscal a través del tipo de cambio»
, explicó ayer el ex secretario de Política Económica Guillermo Mondino, uno de los investigadores de la entidad.

La novedad de este esquema es que el Banco Central no vende nunca más dólares en el mercado, pero sí puede comprar para subir la cotización de la divisa
. De hecho, cada año se fijará un piso para la cotización de la divisa, por debajo del cual no puede ubicarse. El Central se convierte en un agente financiero del Tesoro, que será quien tome la decisión de cómo se usarán las reservas. Estas no estarán más en las cajas del Banco Central sino que formarán parte de un fondo de estabilización cuya aplicación será reglamentada en el presupuesto aprobado por el Congreso.

• Compromiso

¿Cuál es la idea implícita en este mecanismo? La Argentina se compromete a tener superávit fiscal y reglas monetaria y de endeudamiento muy estrictas. Entonces, si se viola-ran estas pautas, y por ejemplo se emitiera para financiar déficit, se reflejaría inmediatamente en el aumento de la cotización del dólar. Esa suba no podrá ser contrarrestada con los dólares que integran el fondo de estabilización, ya que por ley el Banco Central no podrá vender divisas (como sí lo haría bajo un régimen de flotación sucia o de convertibilidad) para mantener la paridad.

Según explicó Jorge Vasconcelos, uno de los investigadores del IERAL, «este sistema recoge la experiencia de Brasil, que entró en un esquema de 'inflation targeting', donde lo que se fijan no son reglas fiscales o monetarias sino metas de inflación, y ahora no pueden cumplirse justamente por la inconsistencia fiscal y monetaria». Por eso, la Mediterránea propone resolver primero la raíz del problema y luego sí ingresar en un esquema de «inflation targeti ng», como sugirió el grupo de notables que envió el FMI a la Argentina, aunque también los notables pusieron como condición para que este esquema funcione que exista una congruencia entre la política fiscal y la monetaria.

Habrá dos condiciones para aplicar este esquema: la prime-ra es realizar
un ajuste fiscal que, según estima la entidad, ya no será tan importante porque la inflación se balancea por el lado de la mayor recaudación y, en segundo lugar, que en la renegociación de la deuda no haya vencimientos para los primeros años. De esa forma, se gana tiempo para ordenar la economía y fortalecer el fondo de estabilización, que estará compuesto por las reservas, más el dinero que se consiga más los recursos extra que queden del superávit logrado.

El segundo eje de la propuesta es resolver definitivamente el «corralito»:
 
Recrear los depósitos en dólares pero mantener el peso como moneda transaccional. De esa forma, si una persona tiene una cuenta corriente en dólares y debe emitir un cheque, éste será emitido en pesos y cuando se debite de la cuenta será al valor del dólar de mercado.
«Hemos descubierto que el peso tiene un alto valor transaccional en el mercado», explicó Gabriel Sánchez, director de investigaciones del IERAL.
 
Para salir del «corralón» habrá dos opciones: dejar el CEDRO actual y agregar opcional un CEDRO a cinco años igual al actual (a $ 1,4 más CER). El gobierno le agrega un seguro de cambio, por lo que el ahorrista terminará cobrando los mismos dólares que depositó y en menor plazo que el BODEN que vence en 2012.

Este CEDRO tiene un riesgo compartido entre el banco y el Estado, pero el certificado es otorgado por cada banco, con lo cual los ahorristas de los bancos más solventes tendrán posibilidades de vender el papel en el mercado con un descuento menor. Una propuesta similar ya fue presentada en su momento por el Banco Central pero rechazada por el gobierno.

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