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• Detalles
«La gente no monitorea el presupuesto para ver si se cumple o no; en cambio, tendrá la posibilidad de monito-rear que no se rompa la disciplina fiscal a través del tipo de cambio», explicó ayer el ex secretario de Política Económica Guillermo Mondino, uno de los investigadores de la entidad.
La novedad de este esquema es que el Banco Central no vende nunca más dólares en el mercado, pero sí puede comprar para subir la cotización de la divisa. De hecho, cada año se fijará un piso para la cotización de la divisa, por debajo del cual no puede ubicarse. El Central se convierte en un agente financiero del Tesoro, que será quien tome la decisión de cómo se usarán las reservas. Estas no estarán más en las cajas del Banco Central sino que formarán parte de un fondo de estabilización cuya aplicación será reglamentada en el presupuesto aprobado por el Congreso.
• Compromiso
Habrá dos condiciones para aplicar este esquema: la prime-ra es realizar un ajuste fiscal que, según estima la entidad, ya no será tan importante porque la inflación se balancea por el lado de la mayor recaudación y, en segundo lugar, que en la renegociación de la deuda no haya vencimientos para los primeros años. De esa forma, se gana tiempo para ordenar la economía y fortalecer el fondo de estabilización, que estará compuesto por las reservas, más el dinero que se consiga más los recursos extra que queden del superávit logrado.
El segundo eje de la propuesta es resolver definitivamente el «corralito»:
Recrear los depósitos en dólares pero mantener el peso como moneda transaccional. De esa forma, si una persona tiene una cuenta corriente en dólares y debe emitir un cheque, éste será emitido en pesos y cuando se debite de la cuenta será al valor del dólar de mercado. «Hemos descubierto que el peso tiene un alto valor transaccional en el mercado», explicó Gabriel Sánchez, director de investigaciones del IERAL.
Para salir del «corralón» habrá dos opciones: dejar el CEDRO actual y agregar opcional un CEDRO a cinco años igual al actual (a $ 1,4 más CER). El gobierno le agrega un seguro de cambio, por lo que el ahorrista terminará cobrando los mismos dólares que depositó y en menor plazo que el BODEN que vence en 2012.
Este CEDRO tiene un riesgo compartido entre el banco y el Estado, pero el certificado es otorgado por cada banco, con lo cual los ahorristas de los bancos más solventes tendrán posibilidades de vender el papel en el mercado con un descuento menor. Una propuesta similar ya fue presentada en su momento por el Banco Central pero rechazada por el gobierno.




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