La odisea de querer vender una propiedad hoy en EE.UU.

Economía

Nueva York - Rifas, globos festivos, recepciones, regalode automóviles. ¿Bastará alguno de estos incentivos para vender hogares? En estos momentos, no. No hay que ser muy creador en un mercado repleto de casas en venta. La penosa realidad es que las viviendas son mercancías. Hay más de cuatro millones de ellas disponibles para la venta en Estados Unidos y a diario la cantidad aumenta debido a las ejecuciones hipotecarias. Si necesita vender una casa, el precio es la única palanca que moverá una propiedad.

Casi en todas partes tiene usted muchos competidores, en tanto los compradores están aguardando a que los precios bajen aun más. Se espera que los precios de los hogares usados caigan casi 2% este año en Estados Unidos, según la Asociación Nacional de Agentes Inmobiliarios, y es probable que desciendan más en zonas sobrecargadas de hogares en venta. «A los compradores sólo les interesa el precio», dice Mike Morgan, abogado, corredor inmobiliario y consultor, de Stuart, estado de Florida, que investiga los mercados de propiedades para fondos de cobertura de riesgo y entidades financieras. «Los compradores se han educado y saben ver al través de los incentivos superficiales». Morgan no prevé ningún rebote nacional de los precios de la vivienda hasta 2010 por lo menos; y quizás aun más tarde si las firmas constructoras siguen erigiendo hogares y los bancos continúan ofreciendo más propiedades embargadas.

No hay forma de saber con precisión cuántos hogares hay en venta, puesto que el cuadro es tan dinámico. Es posible que en el próximo año nada más se embarguen cerca de 2 millones de propiedades, lo que daría por resultado la pérdida de u$s 223.000 millones en valor residual de hogares en Estados Unidos, sobre todo en California, Nueva York, Florida e Illinois, según la agrupación sin fines de lucro Center for Responsible Lending ( Centro de préstamos responsables), de Carolina del Norte. Vivir cerca de un hogar ejecutado puede hasta restarle un máximo de u$s 5.000 al valor de su propia casa en el mercado, dice el centro. Unos 44 millones de hogares se verán afectados, o cerca de un tercio de todas las unidades de vivienda de Estados Unidos. Vender una residencia se ha vuelto algo difícil en este mercadodeprimido. Morgan ha descubierto que los incentivos acostumbrados, como pagar las primas del corredor y reembolsar una parte del precio al comprador al cierre del contrato, no están surtiendo tanto efecto como las rebajas.

  • Flexibilidad

    «En una casa de u$s 429.000 que un cliente quería que yo vendiera, el propietario quería dar al corredor una prima de u$s 30.000 encima de la comisión. Le dije que no daría resultado. Le dijo que sencillamente tenía que bajar el precio». Puesto que el mercado está tan sensible a los precios -los compradores quieren gangas y los vendedores quieren los precios que veían cuando el mercado estaba en su apogeo-, hay que ser flexible al anunciar la propia vivienda. Morgan sugiere que usted venda tan sólo mediante portales inmobiliarios de Internet o los llamados Multiple Listing Services, o servicios de listados múltiples de hogares. Ha llegado a la conclusión de que los avisos en los periódicos, los letreros y los «open houses» o jornadas en que se abre la casa a todo el que quiera verla, no funcionan tan bien como Internet.

    ¿Tiene que vender en Miami? Pues bien, tendrá que vérselas con una oferta de cerca de
    80.000 condominios y viviendas unifamiliares, según ZipRealty, un servicio inmobiliario en línea. En Las Vegas hay casi 30.000 unidades; en Boston, 42.000; en Seattle, 35.000, y en Los Angeles, 110.000. Se trata de las existencias hasta el final de octubre. Las rebajas son la orden del día en la mayoría de los mercados importantes. Por ejemplo, el índice de reducción de precios del servicio muestra que más de la mitad de las viviendas ofrecidas en Boston, y en las localidades californianas de Orange County y Sacramento, están rebajadas. Hasta los mercados que se consideraba relativamente estables se hallan recargados de casas que no hallan comprador. «La gente me decía que Boston y Seattle estaban bien», dijo Morgan, quien visitó ambas ciudades hace poco. «Tengo que darles una noticia a esas personas. No están bien», concluyó.
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