Las fichas puestas a la gran tentación

Economía

Dos cosas son para destacar de la rueda del lunes. La primera es que estuvo muy lejos de aquel nefasto lunes de 1987, cuando el Dow estableció la mayor caída porcentual de su historia y, la segunda, es que a pesar de que el Promedio Industrial cerró muy cerca del máximo intradiario (quedó en 13.566,97 puntos marcando una suba de 0,33%) los inversores siguen estando muy nerviosos (media hora antes del cierre las blue chips estaban del lado perdedor, alcanzando a oscilar 1,34% entre lo peor y lo mejor del día). Hay quien quiso vincular el cierre alcista con los buenos resultados contables (Merck, Disney, Kimberly Clark, Royal Caribean, etc.) pero recién hacia la una de la tarde (horas después de conocidos los balances) el mercado entró por primera vez a territorio ganador.

Más lógico es el argumento de quienes vincularon el malhumor inicial -los mínimos de la jornada se marcaron dentro de los primeros cinco minutos de rueda-con las declaraciones de la gente del G7, o lo que sería más justo: a lo que no declararon (que la economía global se está desacelerando, no es noticia para nadie). Pero esto no explica por qué el mercado electrónico fue el "motor" de la jornada ganando el NASDAQ 1,06% (Apple -cuyas acciones duplicaron su valor en lo que va del año-presentó tras el cierre un "excelente" balance, tuvo mucho que ver en esto), ni por qué el sector financiero (la inyección del gigante chino Citic de u$s 1.000 millones en Bear Stearns dio algo que hablar), el de la construcción y el del consumo minorista estuvieron entre lo mejor de la sesión (lo peor pasó por el de la energía, golpeado por el retroceso del petróleo a u$s 87,3 por barril, que a su vez estuvo influido por el rebote del dólar a 1,417 por euro, etc.). Siendo la primera rueda de la semana y quedando cuatro más por delante como para "dar vuelta" posiciones, es fácil esgrimir la idea de que hubo mucho de "especulativo" en la rueda de ayer (compras oportunistas, cierre de posiciones -especialmente en monedas-, etc.), lo que se potenciaría por el bajo volumen operado (en el NYSE 1.400 millones de papeles, 24% menor al promedio del último año). Veremos hoy si la notable apuesta que hubo al balance de Apple "paga".

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