7 de enero 2008 - 00:00

"Las telas locales quedaron antiguas frente a importadas"

Liliana Moni Rivas (Chocolate)
Liliana Moni Rivas (Chocolate)
«Si los fabricantes de ropa nos quedamos sólo con las telas locales, le daríamos al cliente texturas anticuadas, atrasadas. No se invierte en tecnología y por eso las fábricas locales perdieron competitividad.» La dura afirmación es de Liliana Moni Rivas, dueña de la marca de indumentaria femenina Chocolate, que exporta a países tan disímiles como Paraguay y Canadá; Ecuador y España, Italia, Finlandia, Inglaterra y Holanda; Brasil y Estados Unidos. A continuación, la charla con esta empresaria, quien también habla de las consecuencias de la inflación y de la situación del mercado de la moda argentino.

Periodista: ¿Cómo se inició en el negocio de la moda?

Liliana Moni Rivas: Estudié ciencias económicas; a los 23 años comencé en el negocio de la indumentaria motivada por mi hermana Susana, a quien siempre le apasionó el diseño. En 1982 inauguramos la primera sucursal de la marca y creció rápidamente. Desde un comienzo yo me encargué de todo lo vinculado a la comercialización; y mi hermana, al diseño. Así fue como comenzamos con una pequeña empresa familiar hasta llegar a formar una gran empresa.

P.: ¿Qué ventajas tiene trabajar en una empresa familiar?

L.M.R.: La principal es que trabajamos con mucha comodidad y con la confianza de que todos lo hacemos a la par buscando crecer. De todas formas, siempre tratamos de mantener la independencia dentro de la compañía: cada uno se encarga de un área distinta y eso ayuda a mantener cierta armonía.

P.: ¿Y las desventajas?

L.M.R.:
Al compartir tantas horas juntos se hace difícil evitar discusiones; pese a que tratamos de no llevar los problemas laborales a casa, esto es muy difícil de lograr.

P.: Son una de las pocas marcas que tienen fábrica propia, la mayoría encuentra más rentable tercerizar las confecciones...

L.M.R.: Es cierto. El problema es que resulta muy difícil mantener una planta propia en un contexto tan cambiante en el que además las leyes tampoco acompañan. Para poder lograr una prenda de buena calidad nos es más fácil tener nuestros propios empleados desde hace años, que conocen bien cómo trabajamos. De todas formas, tercerizamos algunos trabajos a fábricas especializadas, como por ejemplo la tejeduría en empresas locales y estampados en el exterior.

P.: ¿Qué es lo que buscan las empresas de indumentaria argentinas en el exterior?

L.M.R.: Principalmente telas de alta calidad. Sobre todo las italianas. También el estampado europeo es muy bueno, igual que el chino, que maneja volúmenes de producción muy grandes y convenientes.

P.: ¿Por qué las telas y estampados europeos son de mejor calidad que los argentinos?

L.M.R.: Porque tienen máquinas más sofisticadas, modernas. Lamentablemente en la Argentina no se invierte en tecnología y por eso las fábricas locales perdieron competitividad. Si uno como empresario se queda sólo con la industria local, le brinda al público texturas anticuadas, atrasadas.

P.: ¿Cómo los afectó la inflación?

L.M.R.:
Mucho, y hoy es un gran fantasma. Sobre todo con las exportaciones. La economía argentina es muy fluctuante, pero cuando uno toma un compromiso de exportar no puede dejar el precio abierto; debe cumplir con los contratos. Por otro lado, al aumentar los costos, los precios de esta temporada son notablemente más elevados que los de las anteriores, porque el empresario sólo puede absorber el aumento hasta un punto.

P.: ¿Cuál es la situación de la industria textil argentina?

L.M.R.: Está creciendo, pero podría hacerlo a un ritmo mayor. Existe demasiada burocracia para crear empresas, exportar productos e importar materia prima.

P.: ¿Cómo impacta el boom del turismo extranjero en el sector?

L.M.R.: Genera mucha ganancia. Los extranjeros adoran los diseños locales porque tienen muy buena calidad y a un precio para ellos bajo. De hecho hay circuitos de moda, como el de Palermo Soho, que en su mayoría son frecuentados por el turismo extranjero, que hoy representa 30% de nuestros clientes. Ojalá la inflación no borre estos nuevos circuitos de consumo. El mercado externo es la clave para el crecimiento de la indumentaria argentina; por eso hay que darle tanta importancia al mercado local como al extranjero. En nuestro caso lo fue desde la crisis de 2001, a la que sobrevivimos gracias a las utilidades que generaban las exportaciones, mientras el consumo interno disminuía.

P.: ¿Cree que a partir del boom que tuvo la carrera de diseño de indumentaria en las universidades hay en el mercado local suficiente espacio para que se inserten tantos egresados?

L.M.R.: Es muy difícil tener un lugar. Pero si el sector sigue creciendo, lo encontrarán. De todos modos, no es fácil llevar a cabo un emprendimiento en este país.

Entrevista de Marcela Pagano

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