Lavagna: "Con subsidios al agro no habrá ALCA"

Economía

Roberto Lavagna condicionó ayer la negociación del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) a una liberación comercial «global», incluido el de bienes agrícolas protegidos y subsidiados por países desarrollados. «No es libre comercio la liberación los industriales y servicios, ni el proteccionismo de bienes agrícolas», dijo el ministro de Economía en el discurso con el que cerró ayer el Encuentro Hemisférico del Sector Privado, que se realizó en el marco de la IV Cumbre de las Américas (ver vinculada).

Antes de Lavagna, participó de la conferencia el presidente del Banco Central, Martín Redrado, quien defendió la política intervencionista en el mercado cambiario para enfrentar un posible «shock» externo y destacó que los organismos monetarios de la región contribuyeron a «reducir la vulnerabilidad externa».


El funcionario sostuvo que «los bancos centrales de la región vienen aplicando políticas monetarias predecibles, transparentes y estables», y que estas estrategias han contribuido a «reducir la vulnerabilidad externa». Además, remarcó que en la Argentina «la expansión monetaria fue más que compensada por mecanismos de esterilización».

Entre los empresarios presentes estaban Eduardo Elsztain (IRSA), Norberto Peruzzotti (Adeba), Gonzalo Verdomar Weiss (Banco Francés) y Eduardo Eurnekian ( Aeropuertos Argentina 2000).

Los siguientes son los principales dichos de ayer de Lavagna:

El libre comercio es un principio válido globalmente. No es la liberación en bienes industriales y servicios ni el proteccionismo subsidiado en agrícolas.

• Claramente más comercio es parte de la solución y no parte del problema. Las diversas negociaciones en curso deben precisamente crear al menos las «condiciones necesarias» para la expansión comercial.

La apertura comercial en condiciones de un programa macroeconómico errado, con atraso de tipo de cambio, conduce a déficit del balance comercial, genera desarticulación productiva, destruye empleo y provoca endeudamiento externo. Pero también un programa macroeconómico cerrado, que no incluya algún grado de apertura e inserción comercial, termina afectando la calidad de la inversión y el crecimiento.

No hay ley alguna que frente a un programa macroeconómico errado pueda evitar una crisis y que ello afecte a los contratos e incluso a la propiedad. Lo mismo vale en el sentido inverso, el mejor de los programas macro termina colapsando si no hay reglas de juego claras, respeto de los contratos y la propiedad.

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