«El gobierno aumentó las
retenciones a los lácteos...
No somos responsables de
los aumentos de precios al
consumidor», decía el
cartel ubicado justo donde
el ministro de Economía se
paró para observar unos
caballos campeones,
acompañado por el
presidente de la Rural
Argentina, Luciano Miguens.
Un gesto conciliador con el campo tuvo ayer el ministro de Economía, Roberto Lavagna, al concurrir a la Exposición Rural de Palermo e interesarse en recorrer cada uno de los rincones de la muestra. Los ruralistas no pudieron disimular su sorpresa con la llegada del ministro, quien tenía previsto quedarse media hora y terminó aceptando una invitación a almorzar.
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Con su gesto, y varias señales de acercamiento, se abre una nueva instancia en la relaciónde los empresarios rurales y el sector agropecuario.
Muy predispuesto a escuchar a la gente se mostró Lavagna al acercarse a los puestos donde cabañeros y peones se mezclaban con el público. Así, fue visitando los pabellones donde se encuentran las razas vacunas de carne (Hereford y Angus, entre otras), la maquinaria agrícola, los stands de proveedores de insumos, gallinas y canarios. Pero su mayor interés era llegar al pabellón que alberga el ganado lechero. Es que durante toda la recorrida, que los ruralistas calificaron como «protocolar», el vicepresidente de la Sociedad Rural Argentina, Hugo Luis Biolcati -uno de los mayores productores lecheros del país- intentó mantener un fuerte intercambio de opiniones con el ministro y le argumentó, a medida que avanzaban por el predio, cada una de las razones por las que su sector está en contra del aumento a las retenciones de leche y de quesos. Pero Lavagna, distendido, escuchaba a Biolcati y le explicaba a Luciano Miguens, presidente de la Sociedad Rural, que los productores no deben preocuparse por un efecto cascada de las retenciones, por caso, sobre la carne.
• Sorpresa
De esta forma, el mismo Lavagna neutralizó los rumores acerca de un aumento en los derechos de exportación sobre el alimento que más consumen los argentinos. Al llegar frente a las vacas Holando Argentina, la clásica raza lechera del país, Lavagna se interiorizó sobre la cadena de la leche, preguntó cómo garantizar el abastecimiento sin que haya aumento de precios y explicó que se encuentra «abierto al diálogo para rever medidas negativas».
Ya en el tradicional Restaurante Central, el ministro sorprendió con su llegada hasta al mismo subsecretario de Agricultura, Javier de Urquiza (quien había reemplazado el sábado al secretario Miguel Campos, todavía enfermo), quien se encontraba en otra mesa. De Urquiza se sumó a la mesa del ministro, quien pudo disfrutar de platos ya considerados «clásicos» en el otrora coqueto comedero. Revuelto gramajo y cordero patagónico fueron dos de las especialidades que probó el ministro. También pidió por chorizos y generó un momento de tensión entre los «hermanos Petersen», cocineros mediáticos que están a cargo del servicio del restorán, quienes para satisfacer al funcionario debieron mandar a buscar los embutidos a una parrilla cercana, de ésas «al paso» que abundan en la Exposición Rural.
Para los ruralistas, que durante la mañana seguían criticando al gobierno por su ausencia en la muestra, lo más positivo fue que Lavagna «dejó abierta la puerta al diálogo».
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