12 de octubre 2005 - 00:00

Lavagna viajó a Pekín con un discurso anti-Fondo

Roberto Lavagna ayer, antes de partir a China para la cumbre del G-20. Está formada por los países más desarrollados, y la Argentina accedió a ella, por su performance en los 90, que paradójicamente critica el ministro.
Roberto Lavagna ayer, antes de partir a China para la cumbre del G-20. Está formada por los países más desarrollados, y la Argentina accedió a ella, por su performance en los '90, que paradójicamente critica el ministro.
Roberto Lavagna llevará su discurso contra el FMI a la cumbre en Pekín del Grupo de los 20, que comprende a presidentes de bancos centrales y ministros de Finanzas de las principales economías mundiales. «Defender la libertad para regular los flujos de capitales y para establecer las políticas cambiarias será uno de los principales puntos que defenderá la Argentina durante la reunión del próximo fin de semana». Así lo indicó ayer el ministro de Economía que anoche viajó hacia China -también lo hizo Martín Redrado- para asistir a esa cumbre.

El funcionario, fiel a su estilo, recordó que el año pasado la Argentina no estuvo presente en la reunión que se realizó en Berlín «porque
se detectó un intento de intromisión en el tema de la deuda. Pero este año no hay motivos para volver a estar ausentes y entonces es muy importante ocupar una silla que otros 200 países quieren ocupar», dijo, exagerando, dado que hay poco más de 180 países integrantes del FMI por ejemplo.

• Temario

La agenda del encuentro abordará la situación económica global, las reformas a instituciones de Bretton Woods, los desafíos demográficos y las migraciones, y el desarrollo y nuevos enfoques hacia la sustentabilidad.

La Argentina hará especial hincapié en la necesidad de mayor apertura comercial en el sector agrícola y de que las instituciones multilaterales de crédito sean más flexibles con las políticas económicas de los países en desarrollo.


«Debido al carácter de estas reuniones donde a veces influye la posición de los países desarrollados, la Argentina debe concentrarse en los temas que nos interesan particularmente, más allá de discutir temas globales», indicó Lavagna que aún no tiene programados encuentros oficiales con otros funcionarios aunque aseguró que existirán.

Estos son los principales puntos que llevará la Argentina para discutir en China, según explicó ayer Roberto Lavagna, que aseguró que «es necesario poner en la agenda los temas que nosotros consideramos prioritarios, porque lo que no está allí, no existe y no se discute»:

Reducción de las barreras al comercio, sobre todo en lo que respecta a temas agrícolas. Aunque es una cuestión que afecta particularmente a Africa, Lavagna se pronunciará a favor de la creación de un fondo estabilizador mundial para la producción de algodón.

• En cuanto al precio del petróleo, la Argentina considera que se mantendrá en niveles altos, por lo cual planteará la necesidad de
trabajar en el desarrollo de energías alternativas (como biocombustibles y energía eólica) y en planes de uso eficiente de los recursos para evitar el desperdicio.

• Serán apoyadas las reformas en las instituciones de Bretton Woods, pero no sólo en cuanto a la redistribución de cuotas.
Se plantearán mecanismos para evitar excesos de lobbies y de aproximaciones de tipo ideológico, y se pedirá a los países mayor transparencia en su relación con las instituciones. «Los organismos multilaterales trabajaron bajo un consenso que no funcionó. Queremos la relativización de los consensos», dijo Lavagna.

Las propuestas de lotería mundial y de impuestos a los pasajes de avión «son sólo medidas accesorias a lo central que es la liberación del comercio en favor del mundo en desarrollo». La intención argentina es que se trabaje sobre ese eje, pero se insistirá en otros temas, como el perdón de deuda de algunos de los países más pobres con un mecanismo «no de sustitución sino de adicionar nuevos recursos».

• En los países de desarrollo intermedio, como la Argentina, una parte de la población tiene pautas y comportamientos similares a los de las economías desarrolladas y otros a las subdesarrolladas. La política económica debe tener en cuenta esta realidad dual; por eso «el gobierno argentino si debe decidir entre reducir el impuesto al cheque, que en el mundo se ve como distorsivo, o bajar a cero el Impuesto a las Ganancias de las pymes, elegirá por la segunda opción».

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