7 de agosto 2007 - 00:00

¿Le conviene a Cristina que Chávez le haga campaña?

La euforia chavista de Néstor y Cristina Kirchner se metió ayer en la campaña para las elecciones presidenciales del 28 de octubre. El bolivariano, apenas pisó suelo argentino, dio por hecho que la primera dama sucederá a su esposo en el poder. No queda claro, sin embargo, si los aparentes esfuerzos de la senadora bonaerense por dar una imagen más abierta al mundo y por acercarse a gobiernos más moderados de la región, como México, están en sintonía con las declaraciones de Chávez. Los 500 millones de dólares que Venezuela desembolsará en bonos argentinos sepultaron cualquier simulación oficialista por impregnarle a la candidata una imagen de mesura y acercamiento a los Estados Unidos, principal enemigo continental del chavismo. Cristina Fernández rió a carcajadas con cada ocurrencia populista del venezolano y prometió fortalecer la relación con su gobierno. ¿Le conviene exhibirse así ante sectores decisivos -los moderados- en toda elección?

Néstor Kirchner y Cristina Fernández le abrieron a pleno ayer a Hugo Chávez la CasaGobierno. Antes del discurso del venezolano en el Salón Blanco, el matrimonio habló conél durante casi dos horas en el despacho presidencial.
Néstor Kirchner y Cristina Fernández le abrieron a pleno ayer a Hugo Chávez la Casa Gobierno. Antes del discurso del venezolano en el Salón Blanco, el matrimonio habló con él durante casi dos horas en el despacho presidencial.
Néstor Kirchner le abrió ayer las puertas de la Casa Rosada a Hugo Chávez para que desplegase su verba de promesas de amistad eterna -es el prestamista caro, pero único, del gobierno argentino-. Agradecido por la recepción que incluyó besamanos, reuniones de los dos gabinetes, cena anoche en Olivos y atención exclusiva para él de todo el gobierno y de aliados oficiales varios, el bolivariano agradeció con promesas de envío de gas para suministrar una planta de combustible licuado que construirá la venezolana Pedevesa en la Argentina, asociada con la criolla Enarsa.

Chávez le aseguró a Cristina de Kirchner -a quien saludó ya como presidenta electa- energía para los cuatro años de gestión. Entre los anuncios, se agrega la instalación en la Argentina de una oficina comercial de Pedevesa, que hará negocios siempre bolivarianos pero desde Buenos Aires. «Van a comprar suministros aquí mismo», le dijo Kirchner a la hora del agradecimiento. No se lo dejó pasar Chávez, atento a todo: «Y les vamos a vender a ustedes. Se compra y se vende», rió. Esa respuesta descolocó a Kirchner, que trató de farfullar una respuesta. «Bueno, uno siempre quiere que le compren, pero está bien, vamos a comprar y a vender.»

  • Buen visitante

  • Chávez cumplió con los códigos del buen visitante: «Todo el mundo siente que Cristina ya es presidenta», dijo al pisar Buenos Aires la tarde de ayer. Se dirigió en una vigiladísima caravana a la Casa de Gobierno para reunirse a solas con el matrimonio Kirchner y firmar los acuerdos previstos por las cancillerías de los dos países.

    Después el trío se dirigió al Salón Blanco en donde esperaban los gabinetes de los dos países y centenares de invitados -empresarios, funcionarios, legisladores- que escucharon los discursos de los dos presidentes.

    «En dos años podremos enviar gas licuado desde las costas venezolanas, a la misma velocidad que la Argentina le manda vacas a Venezuela, para seguir con la industrialización de este país», dijo Chávez en uno de los párrafos principales del discurso.

    «Sabemos que eso va a favorecer mucho el intercambio comercial entre la Argentina y Venezuela», destacó Kirchner en su discurso.

  • Comida

    Después del acto en Casa de Gobierno, medio centenar de funcionarios acompañaron a los Kirchner y a Chávez en una cena, al tiempo que el canciller Jorge Taiana agasajaba al resto de los numerosos funcionarios que acompañaron al presidente de Venezuela.

    Hoy Chávez visitará el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y existía la idea de que haya un almuerzo en Olivos, antes de su partida de regreso a Caracas. Estuvieron presentes la candidata y senadora Cristina Kirchner, Daniel Scioli; el candidato a vice de Scioli en la provincia de Buenos Aires, Alberto Balestrini; las Madres de Plaza de Mayo, lideradas por Hebe de Bonafini; la embajadora argentina en Venezuela, Alicia Castro; el actual gobernador bonaerense, Felipe Solá; y todo el gabinete nacional: los ministros de Economía (Miguel Peirano), de Salud ( Ginés González García), del Interior (Aníbal Fernández), de Planificación Federal (Julio De Vido) y de Justicia (Alberto Iribarne), entre otros.
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