El gobierno buscó ayer hasta la madrugada cerrar un acuerdo con los gremios petroleros que permitiera levantar las medidas de fuerza que continuaron en Chubut y Santa Cruz. El último aspecto que se debatía era el pago de un bono no retributivo por parte de las compañías de 700, 800 y 1.200 pesos por operario.
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En principio, la propuesta era aceptada por las empresas pero querían que se encontrara la forma legal adecuada para que no aparecieran compensando parcialmente el Impuesto a las Ganancias, y faltaban cerrar los números definitivos.
Durante la jornada, la preocupación creció en las petroleras con respecto a los reclamos de los trabajadores para pagar menos por el Impuesto a las Ganancias. El principal motivo de inquietud giró en torno de la declaración de sindicalistas petroleros, según los cuales «el gobierno ya puso lo suyo, y ahora les toca el turno a las empresas».
La frase aludía a que el Estado se hará cargo a través de una reasignación de partidas en el Presupuesto de 2007 de la parte de la base imponible de los salarios del sector, correspondientes a viandas y traslados. Pero los gremios querían que las petroleras asumieran la porción correspondiente a horas extras por encima de las 80.
Entretanto, las medidas de fuerza continuaron ayer en Chubut y Santa Cruz, mientras en Neuquén y Río Negro el personal sólo había acatado la conciliación obligatoria, lo que significa retrotraer las condiciones hasta el momento anterior al inicio del paro para negociar una salida. El suministro de gas neuquino se iba regularizando, pero recién entre hoy y mañana se retomarían los envíos a Chile.
Sobre el planteo de los gremialistas para que las compañías se hagan cargo, el gobierno primero no opinó y luego a través del ministro Carlos Tomada se convirtió en intermediario para que afrontaran un costo de 700 a 1.200 pesos por trabajador, para compensar lo que se tributa de Ganancias por horas extras.
La cámara de empresas petroleras y la entidad que nuclea a firmas contratistas fueron terminantes en no aceptar compensar parte del Impuesto a las Ganancias. La situación además requiere una salida que salve el malestar creciente del personal jerárquico debido a que las eventuales medidas conducirían a un achicamiento de la diferencia de salarios con trabajadores escalafonados (los gerentes y jefes también quieren pagar menos Ganancias).
Por otra parte, las petroleras no querían hacerse cargo en forma directa de una parte del gravamen y trasladarlo al Tesoro como si lo hubieran recaudado del sueldo del trabajador, porque no resulta «prolijo» y podría habilitar en el futuro a que deban compensar todo el gravamen de los trabajadores en relación de dependencia.
Hay una cuestión corporativa que también pesa: todo lo que se acepte afrontar de Ganancias de la cuarta categoría abre un precedente que puede obligar a la totalidad de las compañías privadas a garantizar la « intangibilidad» de los salarios, casi al conocido estilo del Poder Judicial.
Igualmente, el gobierno tampoco podía pedir formalmente que las empresas compensen Ganancias de sus empleados, por eso el esfuerzo para encontrar un mecanismo que diferencie el bono no retributivo de un pago parcial de Ganancias de los asalariados.