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10 de junio 2003 - 00:00

Lejos de duplicar el PBI en 10 años

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Si se lee con cuidado el discurso del presidente Kirchner del domingo 25 de mayo pasado frente a la Asamblea Legislativa, se puede concluir en que si existe un Plan Kirchner (PK) dirigido a algo que tenga que ver con la economía, hasta hora, ha consistido en el anuncio (sólo el anuncio) de que se va a intentar «reinstalar la movilidad social ascendente» (que los que menos tienen tengan cada vez más) en nuestro país. En buen romance, esto implica un plan de lucha esencialmente contra la pobreza. A la indigencia, el gobierno de Kirchner la seguirá combatiendo con los planes Jefas y Jefes de Hogar de Duhalde. La combinación de una tasa de crecimiento de 4% entre puntas en el presente año más un gasto público en esos planes de 1% del PIB explicarán hacia fines de 2003 una baja de la indigencia de 4% como mínimo (casi 1,1 millón de pobres menos). La pobreza, sin embargo, no se moverá sustancialmente de los 21 millones de personas pobres durante el período.

Es ahí, en la pobreza, donde el PK enfocará los cañones del mayor gasto público, pero manteniendo el equilibrio fiscal, según los anuncios presidenciales. Para ello, el gobierno tratará de: 1) bajar la imposición indirecta (cómo hará para cerrar esto con el acuerdo con el FMI, que pide eliminar exenciones, es otro tema) financiada con aumento de la directa (acá cierra con las demandas del FMI de eliminar exenciones); 2) hacer obra pública financiada con los «trajes a rayas para los grandes evasores» y si no alcanza, se llevará puestos los fondos de las AFJP (segunda estafa a los futuros jubilados después del default +devaluación +pesificación); y 3) seguir comerciando todo lo posible en el «circuito cerrado» de los pobres del Mercosur (Brasil) para no tener que vérnosla ni de refilón con los ricos a los cuales queremos emular, dado que tenemos un destino europeo.

A su vez, un plan de construcción de obra pública de casi 3% del PBI (además de 1% del Plan Jefes que se mantendrá), como quiere Kirchner para luchar contra la pobreza, y la idea permanente de redistribuir ingresos («reinstalar la movilidad social ascendente») necesitan de un Estado enorme porque 3% del PBI es muchísimo dinero para administrar, y, a su vez, un Estado enorme dedicado a la obra pública implica automáticamente llevar a cabo la idea de «reconstruir un capitalismo nacional» a partir de la Cámara Argentina de la Construcción (CAC), la UIA, ADEBA, para contraponerse a la AEA y ABA, los supuestos grandes beneficiados de la década de convertibilidad ¡Qué originalidad!

Kirchner podría haber anunciado subsidios por 4% del PBI en vez de 1% del PBI (Plan Jefas y Jefes) + 3% de obra pública, pero hubiera significado herir de muerte al deseo de los pobres a trabajar porque para bajar la pobreza hay que gastar más por cada pobre que para bajar la indigencia, porque la canasta de la pobreza cuesta casi el doble que la de la indigencia y si la gente recibe un regalo cada vez más grande por ser pobre sin dar nada como contrapartida, con el tiempo se le hubiera dicho ¡chau incentivo a trabajar! Y así todos los días hubieran sido «San Perón». Por eso es que el PK «dice» que para un subsidio más grande que el Plan Jefas y Jefes, se requiere trabajo como contrapartida.

O sea que mirado el PBI desde el lado de la demanda, el PK es un intento de un gran shock de aumento del consumo + inversión pública y mirado el PIB desde el lado de la oferta es darle «gas» a la construcción.



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